Cada 31 horas una persona pierde la vida por ahogamiento en Argentina

Esta cifra se corresponde con datos oficiales. Este preocupante fenómeno cobra especial relevancia en la franja etaria de menores de 5 años, quienes enfrentan un mayor riesgo.

Por Dr. Daniel Cassola

Ante esta alarmante situación, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advierte sobre la necesidad de no subestimar este peligro y destaca la importancia de la prevención en el marco del Día Mundial para la Prevención de Ahogamientos.

Cecilia Rizzuti, médica pediatra y miembro del Comité de Prevención de Lesiones de la SAP, destaca que los ahogamientos son más comunes de lo que se cree y, aunque no todos resultan en muerte, pueden ocasionar discapacidades permanentes. La población más vulnerable son los niños pequeños, aunque también los niños mayores, adolescentes y adultos corren riesgo de ahogarse, incluso si saben nadar.

En 2021, según el último Boletín de Estadísticas Vitales, se registraron 281 muertes por ahogamiento en forma accidental en Argentina. De estas, 60 correspondieron a menores de 5 años, mientras que en las demás franjas etarias los fallecimientos fueron más parejos.

Cecilia Rizzuti hace hincapié en que todos podemos ahogarnos en tan solo 10 centímetros de agua si fallan los sistemas que nos permiten reaccionar y liberar la vía aérea. Por este motivo, subraya la importancia de no subestimar el riesgo en ningún momento y bajo ninguna circunstancia.

Las causas de los ahogamientos varían según la edad de las personas involucradas. En el caso de los niños más pequeños, los factores suelen ser distracciones de los adultos y defectos en la infraestructura, como la falta de cercos adecuados en piscinas o la presencia de objetos peligrosos alrededor del agua. Por otro lado, los niños mayores, adolescentes y adultos pueden verse afectados por imprudencias, desconocimiento del entorno, uso de sustancias que alteran la toma de decisiones, entre otros factores.

En cuanto a los menores de 5 años, existen dos grupos de riesgo: aquellos que aún no caminan y los que ya lo hacen. Los bebés que no caminan pueden ahogarse en la bañera o en una pequeña piscina mientras el adulto está distraído. Por otro lado, los que ya caminan o gatean pueden correr el riesgo de caer en recipientes de agua como baldes, pozos sin tapar o piscinas sin las adecuadas medidas de protección.

Es fundamental que los adultos estén atentos y supervisen constantemente a los niños en ambientes acuáticos. Además, se recomienda que haya un adulto designado, sin distractores como el celular, para cuidar de manera exclusiva a los pequeños.

En el caso de niños más grandes, adolescentes y adultos, la prevención también es vital. Aprender a nadar es importante, pero también lo es estar consciente de las situaciones que pueden generar un ahogamiento, incluso para quienes saben nadar. El uso adecuado de chalecos salvavidas al practicar deportes acuáticos o pescar puede ser crucial en situaciones de riesgo.

La prevención y la conciencia sobre el peligro del agua son fundamentales para evitar tragedias. Es responsabilidad de todos, desde padres y adultos hasta instituciones y autoridades, tomar medidas para proteger la vida y la seguridad de las personas, especialmente de los más pequeños, ante el riesgo de ahogamiento.

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