Lionel Messi y el secreto de sus asistencias: ¿La clave está en el hipocampo?
Por Redacción Curar con Opinión
El último partido entre el Inter Miami y los New York Red Bulls dejó a los espectadores boquiabiertos con una asistencia de gol magistral de Lionel Messi. Lo impresionante no fue solo el resultado, sino el hecho de que Messi parecía haber pasado la pelota sin siquiera mirar al jugador receptor. ¿Cómo logra Messi tales hazañas de percepción espacial sin levantar la vista? Un estudio reciente en ratones, liderado por científicos de la Universidad de Perkín en China en colaboración con el físico argentino Emilio Kropff de la Fundación Instituto Leloir (FIL), podría tener la respuesta.
Publicado en Nature Communications, el estudio sugiere que una subzona específica del hipocampo, conocida como CA1, podría ser clave en la habilidad de Messi para percibir la posición de sus compañeros sin mirar. Esta área del cerebro, que tradicionalmente se asocia con la formación y el almacenamiento de mapas espaciales, también puede ser fundamental para representar la posición de otros individuos en relación con uno mismo.
Emilio Kropff, líder del Laboratorio de Fisiología y Algoritmos del Cerebro de la FIL, explicó que estudios previos demostraron que el CA1 se utiliza tanto para representar la posición propia como la de los congéneres. Sin embargo, estos estudios se basaron en ratones pasivos, lo que dejó la pregunta de si realmente se utiliza el entorno como referencia o si la representación se basa en uno mismo.
Para responder a esta pregunta, Kropff y sus colegas llevaron a cabo experimentos con ratones hembras, permitiéndoles moverse libremente y interactuar en un entorno abierto. Los resultados fueron sorprendentes: el hipocampo parece albergar múltiples perspectivas de otros individuos, utilizando diferentes marcos de referencia, como el ambiente circundante y la propia posición del ratón.
Una perspectiva particular, llamada «vector social egocéntrico», fue identificada como especialmente prominente en el hipocampo. Esta perspectiva toma en cuenta no solo la distancia entre el ratón y otros individuos, sino también el ángulo en relación con la cabeza del ratón.
Además, el estudio encontró que estas representaciones pueden mejorar con el entrenamiento. Al entrenar a los ratones para perseguirse entre sí, los investigadores observaron una mejora en la precisión de las representaciones del «vector social egocéntrico».
