El 61% de los argentinos enfrenta carencias de ingresos, vivienda, salud o educación
Un informe del Ministerio de Capital Humano revela que más de la mitad de la población sufre pobreza multidimensional. Este índice, que evalúa carencias estructurales más allá del ingreso monetario, expone las profundas desigualdades sociales en el país.
Por Dr. Daniel Cassola
Un informe reciente difundido por el Ministerio de Capital Humano revela un panorama alarmante: el 61% de la población argentina enfrenta carencias en ingresos, vivienda, salud o educación. Este dato proviene de un indicador alternativo que mide la pobreza de manera multidimensional, tomando en cuenta información recopilada hasta la mitad de 2024 y que evalúa aspectos estructurales más allá del ingreso monetario.
El indicador, elaborado por el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales del Ministerio de Capital Humano, dirigido por Sandra Pettovello, representa una forma de medir la pobreza estructural desde una perspectiva de derechos. Este enfoque complementa el tradicional método del Indec, que se centra en el ingreso necesario para cubrir la canasta básica total. La medición considera cinco dimensiones clave: vivienda, hábitat y servicios básicos, educación, empleo y protección social, y salud. Por ejemplo, en vivienda se analiza el hacinamiento o la tenencia insegura; en educación, el rezago escolar o el logro educativo insuficiente; y en salud, la falta de doble cobertura (obra social o prepaga).
El informe resalta que en el primer semestre de 2024, el 61% de la población experimentó al menos una de estas carencias, reflejando un aumento respecto al 55,4% registrado en el segundo semestre de 2023. Este incremento contrasta con la leve mejora observada en indicadores previos, cuando la incidencia de la pobreza multidimensional había descendido al 43,6%, una baja respecto al 44,3% del segundo semestre de 2023 y al 44,6% del primer semestre de 2021.
“Al tratarse de un índice compuesto por indicadores relativamente estructurales, no presenta grandes cambios interanuales, pero permite observar tendencias significativas a lo largo del tiempo,” señaló el informe. En este sentido, Capital Humano subrayó que desde 2020, cuando casi la mitad de la población sufría pobreza multidimensional, se ha logrado una mejoría gradual. No obstante, el impacto de la inflación, la recesión económica y la devaluación del peso continúa afectando profundamente las condiciones de vida de millones de personas.
El informe también destaca que durante el primer semestre de 2024, la pobreza monetaria alcanzó el 52,9%, afectando a 24,9 millones de personas. Este incremento estuvo marcado por una aceleración inicial de la inflación, que llegó al 4% mensual en mayo, aunque luego desaceleró al 2,7% en diciembre. A pesar de la desaceleración, el poder adquisitivo de los salarios no logró compensar las pérdidas acumuladas.
Sin embargo, hacia el tercer trimestre del año, el indicador mostró una reducción de la pobreza al 38,9%, atribuida a la desaceleración inflacionaria y al refuerzo de programas sociales como la Asignación Universal por Hijo (AUH). Esta disminución, aunque esperanzadora, no modifica significativamente el panorama general.
“El índice de pobreza multidimensional permite realizar un análisis más complejo de la realidad social, identificando cómo las carencias estructurales afectan a las familias. Esto posibilita diseñar políticas públicas más precisas y efectivas para atender las necesidades de la población más vulnerable,” concluyó el informe.
El próximo dato del indicador, previsto para marzo de 2025, será clave para evaluar si las medidas económicas y sociales implementadas logran revertir esta tendencia o si la pobreza estructural sigue siendo uno de los principales desafíos del país.
