La Sociedad Argentina de Infectología alerta sobre los riesgos de recortes en programas de salud

Por Redacción Curar con Opinión

La Sociedad Argentina de Infectología (Sadi) emitió un comunicado contundente en el que advierte sobre los graves riesgos derivados del cierre o vaciamiento de los programas dedicados a enfermedades transmisibles en Argentina. Según la organización, estas medidas podrían representar un retroceso significativo en los avances logrados en salud pública, con consecuencias devastadoras para la población.

Ante esta situación, la Sadi solicitará una reunión con el Ministro de Salud de la Nación con el objetivo de abordar el problema. La prioridad será preservar el carácter federal e igualitario de estos programas, garantizar el acceso a la salud y mantener los altos estándares profesionales, científicos y técnicos que han caracterizado las iniciativas de control de enfermedades.

Los recortes en áreas clave de la salud pública, implementados bajo el gobierno de Javier Milei, han generado un impacto significativo. Estos ajustes son particularmente notables en hospitales nacionales y el Instituto Nacional del Cáncer, donde la ejecución presupuestaria alcanza apenas el 55%, afectando tanto la calidad como la disponibilidad de servicios básicos. En las últimas horas, el Ministerio de Salud, liderado por Mario Lugones, anunció el despido de 1.400 trabajadores en varios hospitales y organismos del sector, justificándolo en presuntas irregularidades en las contrataciones realizadas durante la gestión anterior. Estas cesantías ponen en riesgo servicios esenciales como la respuesta al VIH, infecciones de transmisión sexual, hepatitis, tuberculosis, lepra y la atención a personas con discapacidades. Muchos de estos programas han quedado paralizados debido a la subejecución presupuestaria.

Diversas instituciones y programas han sido gravemente afectados por los recortes. La Superintendencia de Servicios de Salud presenta un 69% de inejecución presupuestaria, mientras que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) solo ejecutó el 21% de su presupuesto. La Agencia Nacional de Discapacidad tiene un 17% de inejecución, y hospitales nacionales, como el de Salud Mental Laura Bonaparte, enfrentan un ajuste del 25%. En cuanto a programas específicos, Atención Sanitaria en el Territorio tiene una subejecución del 96%, mientras que la respuesta al VIH, Infecciones de Transmisión Sexual, Hepatitis Virales, Tuberculosis y Lepra solo ejecutó el 47% de su presupuesto. Fortalecimiento del Sistema Público de Salud también enfrenta una subejecución del 51%.

Los recortes también afectan los programas de prevención de enfermedades, con reducciones que oscilan entre el 6% y el 82% en patologías endémicas, no transmisibles y específicas. En contraste, el programa de enfermedades transmisibles e inmunoprevenibles experimentó un aumento del 10% en su presupuesto.

Desde la Sadi insisten en la importancia de revertir estas medidas para evitar un deterioro mayor del sistema de salud. Advierten que la interrupción de programas críticos podría llevar al resurgimiento de enfermedades que habían sido controladas, con un impacto desproporcionado en las poblaciones más vulnerables. La reunión con el Ministro de Salud será clave para definir el camino a seguir y garantizar que los logros en salud pública no se pierdan.

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