Incremento alarmante de la obesidad en Argentina: proyecciones para 2025

La obesidad se ha convertido en una preocupación creciente a nivel mundial. Según la Federación Mundial de la Obesidad, se estima que para 2025, el 18% de los hombres y el 25% de las mujeres en Argentina padecerán esta condición, evidenciando un aumento notable en comparación con años anteriores.

Por Dr. Daniel Cassola

Esta problemática está estrechamente vinculada a enfermedades como la diabetes tipo 2, hipertensión arterial y afecciones cardiovasculares. La Federación Argentina de Cardiología (FAC) destaca la urgencia de concienciar sobre los riesgos asociados y fomentar hábitos de vida saludables.

El incremento de la obesidad en los últimos años se atribuye a diversos factores, entre ellos, el consumo elevado de alimentos ultraprocesados y un estilo de vida sedentario. La FAC señala que aproximadamente dos tercios de los pacientes con enfermedad coronaria presentan sobrepeso u obesidad, lo que subraya su impacto en la salud cardiovascular.

La obesidad infantil también es motivo de preocupación, ya que los niños con sobrepeso tienen mayor probabilidad de desarrollar enfermedades metabólicas en la adultez. El Dr. Jorge Riera Stival, miembro del Comité de Obesidad y Diabetes de la FAC, enfatiza la importancia de implementar programas educativos en las escuelas para promover hábitos saludables desde temprana edad.

Tradicionalmente, la obesidad se ha definido mediante el índice de masa corporal (IMC), clasificando a una persona como obesa cuando su IMC supera los 30 kg/m². No obstante, la FAC advierte que este método no siempre refleja con precisión el riesgo cardiometabólico. La distribución de la grasa corporal, especialmente la acumulación de grasa visceral, es un factor clave asociado a un mayor riesgo de complicaciones metabólicas. Métodos complementarios, como la medición de la circunferencia de la cintura y la relación cintura-altura, pueden mejorar la identificación de personas con obesidad en riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Además, existe una relación significativa entre la obesidad y la hipertensión. La acumulación de grasa en órganos internos, como el hígado y el páncreas, incrementa notablemente el riesgo de desarrollar presión arterial alta, lo que a su vez aumenta la probabilidad de infartos y otros problemas cardíacos.

Ante este panorama, la prevención y el tratamiento de la obesidad deben abordarse desde un enfoque integral que incluya educación nutricional, actividad física y, en ciertos casos, tratamientos farmacológicos supervisados por profesionales. La FAC insiste en que la obesidad es un factor de riesgo modificable y que, mediante cambios en el estilo de vida, es posible mitigar sus efectos adversos en la salud.

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