Las enfermedades cardiovasculares afectan al 45% de las mujeres y siguen siendo subestimadas
Por Redacción Curar con Opinión
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en mujeres a nivel mundial y también en Argentina. A pesar de su impacto devastador, siguen siendo subestimadas tanto por la sociedad como por las propias mujeres. En el país, una de cada tres mujeres muere anualmente por afecciones cardiovasculares, lo que equivale a una muerte cada 11 minutos, según datos de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).
Un estudio reciente realizado por esta entidad reveló un dato preocupante: apenas el 35% de las mujeres identifica a las enfermedades cardiovasculares como su mayor amenaza para la salud. Este bajo nivel de conciencia incide directamente en la falta de prevención y en el escaso control de los factores de riesgo.
Las mujeres enfrentan tanto factores de riesgo tradicionales como otros específicos vinculados a su biología y ciclo vital. Entre los primeros se encuentran la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sobrepeso y el sedentarismo. Sin embargo, hay condiciones propias del género que incrementan el riesgo cardiovascular, como la hipertensión gestacional, la diabetes durante el embarazo y la menopausia precoz. Además, enfermedades autoinmunes y trastornos como la depresión, más frecuentes en mujeres, también se asocian con un mayor riesgo cardíaco.
Según datos relevados en una encuesta realizada por la SAC a más de 3.000 mujeres mayores de 20 años, el 45% de ellas presenta alguna forma de enfermedad cardiovascular. El mismo estudio indicó que muchas de las encuestadas tenían antecedentes personales de enfermedad coronaria o accidente cerebrovascular, y que el sobrepeso, la hipertensión y los niveles altos de colesterol estaban presentes con una frecuencia alarmante. La mayoría de las participantes reconoció no realizar actividad física de manera regular, lo que confirma el fuerte impacto del estilo de vida en la salud del corazón.
Uno de los momentos críticos en la vida cardiovascular de la mujer es la menopausia. A partir de este punto, debido a la caída de los niveles de estrógenos, se producen cambios metabólicos importantes que alteran el perfil lipídico. Estudios demuestran que, después de la menopausia, los niveles de colesterol LDL —conocido como “colesterol malo”— pueden aumentar entre un 10 y un 15%, favoreciendo la formación de placas en las arterias y aumentando el riesgo de infartos.
Otro aspecto poco visibilizado es la diferencia en los síntomas de infarto entre hombres y mujeres. Mientras en los hombres el dolor en el pecho y brazo izquierdo suele ser claro y reconocible, en las mujeres los síntomas pueden incluir sudoración excesiva, molestias en la mandíbula, sensación de fatiga extrema o incluso síntomas gastrointestinales. Estos cuadros atípicos, sumados a sesgos de género en el ámbito médico, hacen que muchas veces los infartos en mujeres sean mal diagnosticados o confundidos con cuadros de estrés o ansiedad.
