En lo que va del año, el continente americano enfrenta un escenario alarmante en materia de salud pública: los casos de sarampión se han multiplicado por cinco en comparación con el mismo período de 2024.
Por Dr. Daniel Cassola
Esta enfermedad viral, que se creía bajo control en gran parte del continente, vuelve a resurgir como una amenaza seria, impulsada por el descenso en las coberturas de vacunación y el aumento de los movimientos migratorios.
Según los datos más recientes difundidos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta el 16 de marzo de 2025 se han confirmado 507 casos de sarampión en países de América. Esta cifra contrasta fuertemente con los 91 casos notificados durante el mismo período del año anterior. En términos porcentuales, esto representa un incremento superior al 450%, lo que ha llevado a la OPS a declarar un nivel de riesgo alto para nuevos brotes en la región.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, causada por un virus que se transmite a través del aire, por medio de gotitas respiratorias que una persona infectada expulsa al toser, estornudar o incluso al hablar. Su capacidad de contagio es tal que, en ausencia de inmunización, una sola persona puede transmitirla a entre 12 y 18 personas más.
Aunque existen vacunas seguras y efectivas desde hace décadas, el sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo, especialmente entre niños menores de cinco años no vacunados. En contextos con sistemas de salud debilitados, pobreza o desnutrición, las complicaciones pueden ser letales. Las principales consecuencias graves incluyen neumonía, encefalitis, diarrea severa, ceguera y, en algunos casos, la muerte.
Uno de los factores más relevantes en este repunte de casos es el retroceso en los niveles de cobertura de vacunación infantil. Para lograr la llamada “inmunidad de rebaño”, que permite proteger incluso a quienes no pueden vacunarse (como personas inmunodeprimidas o alérgicas a componentes de la vacuna), es necesario que al menos el 95% de la población esté completamente vacunada con dos dosis.
Sin embargo, los datos revelan una situación preocupante. En 2023, apenas el 28,6% de los países del continente alcanzaron ese umbral del 95% en la cobertura de la primera dosis de la vacuna triple viral (que protege contra sarampión, rubéola y paperas). La cifra es aún más baja para la segunda dosis: solo el 16,7% de los países lograron cubrir adecuadamente a su población.
Esta brecha inmunológica deja a millones de personas vulnerables. La OPS ha señalado que muchos de los casos detectados en 2025 ocurrieron en comunidades con baja cobertura, lo que evidencia la necesidad urgente de fortalecer los programas de inmunización.
Aunque ningún país está exento, algunos concentran la mayor cantidad de casos. Estados Unidos lidera la lista con 62 personas contagiadas, seguido por Brasil con 45, México con 44 y Canadá con 29. También se registraron casos en Argentina (14), Perú (6), Chile (3), y otros países de la región. En total, se reportaron brotes en 11 países y territorios del continente.
Argentina, en particular, ha despertado inquietud debido a que no presentaba casos autóctonos desde hacía varios años. El Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires confirmó varios contagios a comienzos de 2025, algunos de ellos vinculados a personas no vacunadas que viajaron al exterior y regresaron infectadas.
Este fenómeno refleja un patrón que se repite en toda América: el retorno del sarampión suele estar ligado a viajeros no inmunizados, que actúan como vectores involuntarios del virus. A esto se suma el debilitamiento de los sistemas sanitarios en algunos países, lo cual limita la capacidad de respuesta ante brotes emergentes.









