Avanzan los dos proyectos de vacunas argentinas contra el coronavirus

Uno se realiza en el marco de la Universidad de San Martín (UNSAM) y el otro en el Instituto Leloir, ambos con apoyo del Conicet. El primero iniciará en los próximos meses la fase 1 de ensayos mientras que la segunda será de una sola dosis y de fácil almacenamiento.

Por Dr. Daniel Cassola

“Será un hito”, sostuvo ayer el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, sobre el proyecto de vacuna argentina contra el coronavirus que se desarrolla en la UNSAM y que se prevé que en los próximos meses inicie la fase 1 de ensayos. “Probó que tiene muy buena respuesta de anticuerpos, una muy buena respuesta celular en animales, y ahora está recibiendo esos ensayos con la proteína elaborada por un laboratorio nacional”, explicó el ministro.

La vacuna local, o las vacunas locales, es una solución que se piensa a mediano plazo. El país podría comenzar a contar con ellas a partir del año que viene. Así lo confirmó la asesora presidencial Cecilia Nicolini, quien aclaró que todavía “falta un tiempo más”, aunque consideró “posible” que al menos el proyecto de UNSAM que controla Conicet supere las tres fases de prueba y esté disponible para su aplicación masiva en 2022. “Estamos avanzando en el desarrollo de una vacuna nacional”, cerró la funcionaria que recientemente participó de una gira con la ministra de Salud Carla Vizzotti por México y Cuba.

En cuanto al segundo proyecto, un equipo científico conformado por investigadores del Conicet y del Instituto Leloir desarrolló una vacuna que, en estudios con animales, ya generó una “fuerte respuesta inmune”. Se trata de una vacuna que buscará dar inmunidad con una sola dosis y que se desarrolla en colaboración con la empresa privada Vaxinz.

“En marzo de 2020 empezamos a diseñar el proyecto y en mayo comenzamos a trabajar de manera sostenida. Desde ese momento, ya sabíamos que debía ser una vacuna de única dosis y con una inmunidad a largo plazo. En noviembre, con la emergencia de nuevas variantes, decidimos que nuestra opción también fuera capaz de demostrar eficacia frente a todas las que tienen transmisión comunitaria en la región”, contó Osvaldo Podhajcer, coordinador del proyecto y jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir.

“Es una tecnología diseñada para Latinoamérica, así como también para continentes que están sufriendo la inequidad en cuanto al acceso. Responde a las necesidades de nuestros países, en vías de desarrollo: la idea es que se suministre fácil a través de una sola inoculación para reducir la producción masiva a la mitad y que pueda ser almacenada en cualquier lugar sin demasiados requisitos”, agregó el científico.

En las pruebas preclínicas los resultados de esta opción fueron muy alentadores ya que el 100 por ciento de los roedores inoculados generaron defensas contra el coronavirus. “A contramano de lo que la mayoría de los laboratorios hacen, seguimos la evolución de los animales durante cinco meses para poder comprobar su inmunidad duradera y observamos que las defensas no bajan con el paso del tiempo”, aseguró Podhajcer, quien confirmó que planean iniciar los ensayos clínicos en humanos hacia fin de año.

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