Cae la venta de medicamentos en Argentina
La venta de medicamentos en Argentina ha experimentado una significativa disminución en los últimos años, afectando tanto a productos de venta libre como a aquellos que requieren prescripción médica.
Por Dr. Daniel Cassola
Según datos de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), en 2024 se dispensaron aproximadamente 511,6 millones de unidades de medicamentos éticos (bajo receta), lo que representa una caída del 5,33% respecto al año anterior. Este descenso equivale a más de 28 millones de unidades menos en solo un año.
Los medicamentos éticos, que requieren prescripción médica, representaron el 72,5% del total de unidades dispensadas en el país en 2024. Este segmento es fundamental para el sistema de salud, ya que abarca tratamientos para enfermedades crónicas y patologías agudas que requieren seguimiento profesional.
El principal factor que explica esta tendencia es el contexto económico adverso que atraviesa el país. La inflación y la pérdida del poder adquisitivo han reducido la capacidad de compra de millones de argentinos, incluso en productos recetados por profesionales médicos. Además, la cobertura de las obras sociales, especialmente del PAMI, ha disminuido. Muchos medicamentos que antes tenían cobertura al 100% han dejado de tenerla, lo que ha llevado a que muchos pacientes abandonen sus tratamientos.
Otro factor que ha influido en la caída de las ventas es la migración de medicamentos éticos a ser de venta libre. Tras perder el descuento de la obra social, muchos pacientes han dejado de consumir estos medicamentos. Actualmente, el mercado de venta libre representa un 15% del total.
Los jubilados son uno de los grupos más afectados por esta situación. La medicación que consumen los adultos mayores sufrió un aumento del 228% en el último año en promedio, según un relevamiento elaborado por el Centro de Estudios Políticos para Personas Mayores (CEPPEMA) junto al Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria (ALGEC). Además, la canasta específica de fármacos del PAMI acumula una inflación del 383,1%, superior al aumento de los precios de venta al público.
Mientras todo aumenta, la jubilación mínima se encuentra en $296.481,74, con un bono que está congelado desde marzo del año pasado en 70.000 pesos. A esto se suma la reducción del acceso a los medicamentos gratuitos –pasando de seis cajas mensuales a cinco– y la suma de requisitos para solicitar el subsidio social.
No solo los jubilados se ven afectados. El hecho de que los salarios estén congelados impacta en toda la población, que deja de comprar medicamentos de venta libre. Este es el mercado más afectado, ya que son los productos que más se dejan de comprar porque «cubren síntomas». La gente decide soportar los síntomas en lugar de aliviarlos con un medicamento sin prescripción.
La situación es preocupante, ya que el abandono de tratamientos puede tener consecuencias graves para la salud pública.
