Caso Maradona-Makintach: La justicia y la sociedad argentina responden como un paramecio
El caso de la jueza Julieta Makintach, quien fue descubierta filmando un documental durante el juicio por la muerte de Diego Maradona, suscitó más atención que otros episodios de mayor trascendencia para el país.
Por Dr. Daniel Cassola
Los paramecios son microorganismos de entre 0,05 y 0,3 milímetros que suelen habitar en aguas dulces estancadas. Una de las principales características de estos seres es que presentan distintas respuestas a los estímulos que se producen en su medioambiente. En este sentido, realizan cambios en la velocidad y el sentido en el que nadan. A veces, los paramecios responden de manera desmesurada ante lo que sucede en su entorno.
Esta misma conducta parece afectar a buena parte de la sociedad y de la justicia argentina. Como es de público conocimiento, la jueza de San Isidro Julieta Makintach fue suspendida por la Corte Suprema bonaerense a raíz del escándalo que suscitó la difusión de imágenes filmadas antes, durante y después de distintas sesiones del juicio que investiga la muerte de Diego Maradona. Por este motivo, el pleito se ha suspendido y todo vuelve a foja cero.
En particular, sobre este caso vale la pena hacer una serie de reflexiones. Hubo y habrá, cuando se constituya un nuevo tribunal, siete profesionales acusados de homicidio simple. Se trata de una acusación gravísima que pesa sobre cuatro médicos, dos enfermeros y un psicólogo. Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020. En los primeros días de ese mes, el exfutbolista había asistido para realizarse un control a un sanatorio ubicado en La Plata. Puntualmente, le detectaron un hematoma subdural en la cabeza que requería una cirugía urgente. La operación se llevó a cabo en una clínica en Olivos y, después de unos días, Maradona fue trasladado a la casa en la que finalmente murió. Allí estaba atravesando un proceso de internación domiciliaria.
Más allá de su muerte, lo que en verdad sería interesante investigar es cómo hizo Maradona para vivir tanto tiempo. Como es sabido, durante décadas sometió a su cuerpo a múltiples sustancias y excesos. En el año 2000, 2 décadas antes de morir, sufrió un infarto agudo de suma gravedad. Por sus características de conducta y personalidad, después de ese episodio no siempre cuidó su salud como era aconsejable. Entonces, la muerte de Maradona no debería resultar sorpresiva.
Como buena parte de su vida, este juicio se ha convertido en un circo mediático. Los canales de televisión y los portales de todo el país realizan una suerte de cobertura 24-7 de todo lo que sucede. El nuevo personaje central de esta historia es la jueza Makintach, que quizás equivocó su vocación. Como dice la Suprema Corte bonaerense en el escrito que la apartó del caso, su conducta está “alejada de la sobriedad, la mesura y la corrección exigibles a todo servidor de este poder del Estado”.
Ahora bien, la investigación sobre la muerte de un paciente crítico y la conducta de una magistrada vanidosa han suscitado la atención de la justicia y la opinión pública de manera desmesurada. Es lo mismo que sucede con los paramecios. ¿No sería más importante esclarecer la muerte del fiscal Alberto Nisman y tantos otros casos que han caído en el olvido?
Hoy en día, no solo no se habla de esa causa que no tiene a nadie condenado ni preso, sino que tampoco se producen avances en la investigación de los episodios que le dieron origen. Es decir, el atentado a la AMIA. Vale mencionar que tampoco se ha esclarecido el ataque contra la Embajada de Israel, producido dos años antes. Ya han pasado más de tres décadas y la justicia brilla por su ausencia.
Casos como el de Maradona y la jueza Makintach pueden ser mediáticos por cuestiones vinculadas al morbo y la exhibición de vanidades. Pero hay otros temas mucho más relevantes que deberían suscitar la atención del público y de los funcionarios del estado. Una vez más, el circo está tapando lo que realmente importa.
