Un relevamiento realizado por la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires ha analizado las cifras detrás del creciente furor por las plataformas de juego online, revelando un fenómeno que preocupa a padres, escuelas y especialistas en salud mental.
Por Dr. Daniel Cassola
En Argentina, la participación de menores de 18 años en plataformas de apuestas online, casinos y bingos está prohibida. Sin embargo, la ludopatía, o adicción al juego, está creciendo a edades cada vez más tempranas. Los especialistas en salud mental advierten sobre los riesgos de esta adicción, especialmente entre los adolescentes, un grupo vulnerable que se encuentra en plena etapa de desarrollo emocional y cognitivo.
Las cifras son contundentes: el 8,29% de los argentinos ha apostado online en algún momento de su vida, cifra que se eleva al 12,5% en jóvenes de entre 15 y 24 años, y alcanza el 15,5% en el grupo de 25 a 34 años, según un reciente informe presentado por el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos de la Defensoría del Pueblo bonaerense.
La ludopatía es un trastorno psicológico caracterizado por la compulsión a apostar, afectando significativamente la vida personal, familiar, académica, laboral y económica de quienes la padecen. Los juegos y las casas de apuestas figuran entre las actividades de entretenimiento más populares y en desarrollo en el mundo. Este fervor por jugar se manifiesta particularmente en América Latina, donde el negocio se potenció con el aumento de la conectividad durante la pandemia.
Walter Martello, director del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos y coordinador del documento “Ludopatía en jóvenes”, señaló que históricamente, los jugadores patológicos eran en su mayoría adultos mayores de 45 años que apostaban en lugares físicos, como hipódromos o casinos. Sin embargo, la modalidad de juego virtual ha impulsado un cambio en el perfil del jugador hacia jóvenes de 15 a 35 años, muchos de ellos estudiantes secundarios o universitarios que pasan largas horas en plataformas online.
El documento de la Defensoría muestra que las apuestas online son más habituales en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con un 9,07% de incidencia comparado con el 7,46% en otras regiones del país. En términos de preferencia, el 41,2% de los apostadores elige el fútbol como su opción principal, seguido por los bingos (37%) y el boxeo (16,8%).
Enrique de Rosa Alabaster, médico psiquiatra y neurólogo, destaca que la ludopatía infantil y juvenil se manifiesta con comportamientos compulsivos alrededor de los juegos de azar, videojuegos o apuestas en línea. Federico Pavlovsky, médico psiquiatra, señala que el auge tecnológico, la inteligencia artificial, la publicidad y las plataformas han potenciado el problema de la ludopatía online.
La lucha contra la ludopatía implica múltiples aristas, una de ellas es el control y penalización de los sitios de juegos clandestinos que no cumplen con la normativa de verificación de identidad y edad, convirtiéndose en refugios para adolescentes apostadores. Las plataformas legales de apuestas no permiten la participación de menores de 18 años y llevan dominios que terminan en .bet.ar.
La Ciudad de Buenos Aires ha implementado medidas para proteger la salud mental de los niños y adolescentes, como el cierre de inscripciones a nuevas licencias para operadores de apuestas y medidas educativas y legislativas. Además, el Gobierno porteño ha instado a influencers y famosos a cesar la promoción de plataformas de apuestas online, advirtiendo sobre posibles acciones legales.
España lleva adelante una de las estrategias más eficientes para combatir la ludopatía, prohibiendo el sponsoreo en equipos de fútbol y eventos deportivos, así como la difusión de mensajes de influencers y personajes públicos dirigidos a menores. Esta estrategia ha mostrado resultados positivos y se considera un modelo a seguir.
Walter Martello trabaja en un proyecto de ley provincial para regular la publicidad en los sitios de juego legales y coordina talleres de concientización en escuelas y clubes deportivos bajo el lema “Apostar no es un juego”. Las estrategias públicas contra la ludopatía deben incluir legislación que regule los sistemas de alerta y controles parentales más eficientes para evitar el acceso de menores a las plataformas de apuestas.









