Un juicio determina que los agroquímicos más utilizados en Argentina son cancerígenos
Por Dr. Daniel Cassola
Dewayne Johnson es un jardinero de California, Estados Unidos, que acaba de ganar una demanda contra la empresa multinacional Monsanto. El tribunal de justicia llegó a la conclusión que el hombre contrajo cáncer debido a que en su trabajo utilizaba los herbicidas Round Up y Ranger Pro.
Según pudo probar Johnson utilizó los herbicidas durante 30 veces al año durante un período considerable de tiempo. En principio sufrió un sarpullido en su piel que luego se diagnosticó como un linfoma que es incurable.
Brent Wisner, uno de los abogados de Johnson, dijo en un comunicado que los jurados por primera vez habían visto documentos internos de la compañía «que demostraban que Monsanto sabía desde hacía décadas que el glifosato, y específicamente Roundup, podrían causar cáncer».
Después de anunciar que apelarán el veredicto, desde la empresa aseguraron que los productos son seguros. «Sobre la base de las conclusiones científicas, las opiniones de las autoridades reguladoras en todo el mundo y la experiencia práctica de décadas usando glifosato, Bayer (compañía que recientemente adquirió a Monsanto) está convencido de que el glifosato es seguro y no causa cáncer», le dijo un portavoz de Bayer a la agencia de noticias AFP.
El caso puede ser particularmente significativo para nuestro país ya que en los campos argentinos estos productos son ampliamente utilizados. Desde hace tiempo hay distintos sectores de la sociedad civil que advierten sobre los potenciales peligros para la salud que conlleva el uso de esta nueva generación de agroquímicos.
Sin ir más lejos, en los últimos días se publicó una investigación de la Red de Pueblos Fumigados sobre el pueblo de Canals, en Córdoba. Allí más de la mitad de las muertes de sus vecinos en el último año fueron por cáncer. Además, Canals tiene un índice de mortalidad mayor a la de la media nacional.
No se trata de un caso aislado ya que desde hace años hay profesionales que se dedican a la investigación de la relación entre el uso de los productos agroquímicos y las enfermedades oncológicas. No es un tema que haya captado mucha atención, quizás porque hay muchos intereses en juego. Quizás el fallo de la justicia estadounidense sea un precedente para que miremos con más atención con qué se fumigan nuestros campos.
