Un reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), presentado esta semana, lanzó una advertencia contundente sobre el futuro económico de América del Sur.
Por Dr. Daniel Cassola
Según el organismo, las enfermedades no transmisibles, como el cáncer, la diabetes o las cardiopatías, junto con los problemas de salud mental, tales como el alzhéimer, los trastornos de ansiedad y la depresión, generarán un impacto económico devastador en la región durante las próximas tres décadas. La OPS estima que entre 2020 y 2050, estas afecciones provocarán una pérdida acumulada equivalente al 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) de América del Sur.
Este análisis se basa en un estudio exhaustivo de diez países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Los expertos de la OPS analizaron diversos factores para llegar a estas conclusiones, como el tamaño de la población, el gasto público en salud, el envejecimiento demográfico, la incidencia de comportamientos nocivos como el consumo de tabaco y alcohol, la inactividad física y el impacto de la contaminación ambiental. La combinación de estos elementos, advierte el informe, está contribuyendo a un crecimiento sostenido en la prevalencia de las enfermedades no transmisibles (ENT) y los problemas de salud mental, con consecuencias no solo sanitarias, sino también económicas de gran escala.
El director de la OPS, Jarbas Barbosa, expresó durante la presentación del informe su preocupación por las tendencias observadas en la región. Destacó que el aumento de la obesidad y la diabetes, junto con el envejecimiento acelerado de la población, están configurando un escenario crítico. “La región de América Latina y el Caribe está experimentando la transición demográfica más rápida del mundo, lo que implica un aumento en la población envejecida y, por ende, un mayor riesgo de padecer ENT y problemas de salud mental. Esto no es un problema del futuro; ya es una realidad presente que se agravará en las próximas décadas”, señaló Barbosa.
El informe, titulado “Una gran tormenta acecha en el horizonte: las cargas macroeconómicas y de salud de las enfermedades no transmisibles y los problemas de salud mental en América del Sur”, cuantifica de manera detallada el impacto económico país por país. Brasil será el país más afectado, con una pérdida estimada del 4,5 % de su PIB. Chile y Argentina también se encuentran entre las naciones con mayores pérdidas proyectadas, con un 4,4 % del PIB en ambos casos. Si se mide el impacto en términos de PIB per cápita, los chilenos serían los más perjudicados, con una pérdida anual promedio de 27.300 dólares por habitante, seguidos por los uruguayos, con 25.700 dólares, y los argentinos, con 23.900 dólares.
El documento señala dos mecanismos principales a través de los cuales las ENT y los problemas de salud mental afectan directamente a las economías. El primero es la mortalidad prematura en personas en edad productiva, lo que reduce la fuerza laboral y, por ende, disminuye la productividad general de los países. El segundo es el aumento del gasto en atención médica por parte de los propios afectados y sus familias, lo que reduce su capacidad de ahorro y limita la construcción de patrimonio, impactando negativamente en el consumo y la inversión doméstica.
La gravedad de la situación se refleja en un dato alarmante: el 77 % de las muertes en América del Sur son causadas por enfermedades no transmisibles, un porcentaje superior al promedio mundial, que se sitúa en el 74 %. Esta estadística pone en evidencia la magnitud del desafío sanitario y económico que enfrenta la región, especialmente si no se adoptan políticas públicas eficaces para frenar esta tendencia.
El informe de la OPS no solo describe el problema, sino que también propone un conjunto de recomendaciones para mitigar el impacto futuro. Entre ellas, destaca la necesidad de mejorar los sistemas de salud, ampliar la cobertura y fortalecer la coordinación interinstitucional. Además, sugiere capacitar al personal sanitario, invertir en innovación tecnológica y, sobre todo, implementar políticas públicas que desincentiven los comportamientos de riesgo. La OPS propone medidas fiscales como el aumento de impuestos especiales al tabaco, al alcohol y a las bebidas azucaradas, así como la restricción de su publicidad. También recomienda campañas educativas orientadas a reducir el consumo de sal, fomentar la alimentación saludable y promover la actividad física.
En resumen, la OPS advierte que América del Sur se encuentra ante una “bomba de tiempo” sanitaria y económica.









