Alerta por el aumento de suicidios en Argentina: ya es la principal causa de muerte entre los jóvenes
El suicidio alcanzó en Argentina su nivel más alto desde que existen los registros recientes. Durante 2025 se contabilizaron 5.209 muertes, un 22,6% más que en 2024, mientras que la tasa nacional pasó de 9,7 a 11,8 casos cada 100.000 habitantes. Desde 2017, la cantidad de suicidios aumentó un 57,6%, según los últimos datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC).
Por Dr. Daniel Cassola
El fenómeno adquiere particular gravedad entre adolescentes y adultos jóvenes. Los últimos datos disponibles por edad corresponden a 2024 y muestran que el 45,3% de las 4.249 personas que murieron por suicidio ese año tenían entre 15 y 34 años. En este grupo etario, además, el suicidio desplazó a los accidentes de tránsito y pasó a convertirse en la principal causa de muerte.
El crecimiento de los casos se produce en un escenario en el que distintos factores sociales y de salud mental aparecen como elementos a considerar, aunque no permiten establecer relaciones causales directas. Entre ellos se encuentran las dificultades económicas, la sobreexposición a pantallas, el uso excesivo de redes sociales y los consumos problemáticos.
Los jóvenes, en el centro de una tendencia preocupante
La evolución de los registros muestra diferencias importantes según la edad. En 2024 se produjeron 561 suicidios entre personas de 20 a 24 años, 567 entre quienes tenían de 25 a 29 y otros 486 en la franja de 30 a 34 años. Entre los adolescentes de 15 a 19 años, los casos rondaron los 380 anuales durante los últimos años, aunque en 2024 se observó una disminución del 20%.
El informe elaborado por el Observatorio de Política Criminal también plantea otra dimensión del problema: mientras los homicidios disminuyeron, los suicidios siguieron aumentando. En 2025, la tasa de suicidios fue de 11,8 cada 100.000 habitantes, frente a 3,6 homicidios cada 100.000, una diferencia que muestra dos trayectorias contrapuestas de la mortalidad vinculada con la violencia.
Ariel Larroude, director del Observatorio, advirtió que la franja comprendida entre los 20 y los 34 años presenta una situación especialmente compleja. Entre los factores que considera relevantes mencionó la ansiedad, la depresión y el aislamiento, además de los consumos problemáticos y la ludopatía. También señaló las dificultades laborales y el endeudamiento como parte del contexto que atraviesa actualmente a numerosos jóvenes.
Grandes diferencias entre las provincias
El mapa nacional muestra fuertes disparidades territoriales. Entre Ríos presentó en 2025 una tasa de 20,8 suicidios cada 100.000 habitantes, seguida por San Luis, con 18,9; Salta, con 17,4; Santa Cruz, con 16; y Catamarca, con 14,2. Todas se ubicaron considerablemente por encima del promedio nacional.
En el extremo opuesto aparecen Río Negro, con 6,5 casos cada 100.000 habitantes; Neuquén, con 7,8; Corrientes y la Ciudad de Buenos Aires, ambas con 8; y Misiones, con 8,7. Sin embargo, una tasa comparativamente menor no implica necesariamente una reducción de los casos: entre estas jurisdicciones, únicamente Neuquén registró una disminución.
El seguimiento del fenómeno presenta además dificultades por las diferencias entre los sistemas de información. Mientras el SNIC registró más de 5.200 suicidios durante 2025, el Boletín Epidemiológico Nacional contabilizó 748. La notificación epidemiológica obligatoria de estos eventos comenzó recientemente, en 2023, y todavía existen demoras y problemas en la carga de información provincial.
Frente al crecimiento sostenido, el Observatorio de Política Criminal reclamó declarar la emergencia en salud mental y reforzar los recursos destinados a la atención. El informe señala que durante 2025 la ejecución del presupuesto de salud mental alcanzó el 31,2%, uno de los niveles más bajos considerados en el análisis.
La evolución de los últimos años convierte así al suicidio en un problema sanitario de creciente magnitud, especialmente entre los jóvenes, y refuerza la necesidad de mejorar la prevención, la atención en salud mental y la calidad de los registros para dimensionar con precisión el fenómeno.
