Ninguno de los 117 aspirantes logró revalidar la nota en el examen de residencias médicas
El vocero presidencial, Manuel Adorni, confirmó este jueves que ninguno de los 117 médicos que se presentaron a rendir nuevamente el Examen Único de Ingreso a Residencias Médicas consiguió revalidar la nota obtenida en la primera instancia.
Por Dr. Daniel Cassola
Ese grupo, integrado mayoritariamente por médicos extranjeros —109 de los 117 presentes—, había sido convocado luego de que se detectaran resultados incongruentes con sus antecedentes académicos en la prueba realizada el pasado 1 de julio en Parque Roca. La sospecha de fraude, que incluyó el uso de lentes digitales con cámara oculta y la filtración de preguntas a través de grupos pagos en redes sociales, llevó al Ministerio de Salud a ordenar una segunda evaluación, bajo condiciones estrictas de seguridad.
“Ninguno de los 117 aspirantes pudo revalidar su nota”, dijo Adorni, quien calificó la diferencia entre las calificaciones originales y las de la nueva prueba como “absolutamente escandalosa”. Anticipó además que los resultados completos estarían disponibles en la página web del Ministerio de Salud alrededor de las 14 horas.
La nueva evaluación consistió en un examen de 100 preguntas de opción múltiple, sobre salud del niño, de la mujer, del adulto y salud pública, con una duración máxima de cuatro horas. Las autoridades impidieron el ingreso con celulares, relojes inteligentes, calculadoras o dispositivos electrónicos de cualquier tipo. El control fue exhaustivo: cualquier salida del aula se realizó bajo supervisión del personal de la Dirección Nacional de Calidad y Desarrollo del Talento en Salud y efectivos de seguridad.
El objetivo era claro: descartar la posibilidad de que se repitieran maniobras como las denunciadas en julio. En esa oportunidad, un médico ecuatoriano fue señalado como autor de una grabación ilegal del examen con lentes con cámara integrada. Según la denuncia penal presentada por el Ministerio, el profesional habría captado las imágenes, abandonado el aula con la excusa de ir al baño y enviado el material a un tercero que le devolvió las respuestas correctas. La investigación reveló además la existencia de grupos en Telegram y WhatsApp donde se vendían resoluciones y se coordinaba el uso de auriculares y otros dispositivos para transmitir la información durante la prueba.
En la segunda instancia, todas las preguntas fueron inéditas. El criterio fijado establecía que la nota original se mantenía solo si la nueva calificación no difería más de un 10%. En caso contrario, la del segundo examen reemplazaba a la anterior. Ninguno logró cumplir ese requisito. Los que no se presentaron quedarán directamente excluidos de la adjudicación de plazas este año.
Mientras se desarrollaba la evaluación complementaria, el ministro de Salud, Mario Lugones, recibió a un grupo de ingresantes que habían conservado sus notas de excelencia sin necesidad de someterse a la segunda prueba. Entre ellos, varios médicos que habían advertido sobre las irregularidades y reclamado medidas para garantizar un proceso más justo.
En ese encuentro, los residentes agradecieron al Ministerio por haber “escuchado y actuado” para restituir el mérito y proteger a quienes se habían preparado de forma honesta. “La residencia es nuestra elección de vida y nuestro destino profesional”, expresó Franco D’Addario. María Milagros Giaccio, egresada de la Universidad Nacional de La Plata, destacó que se sintió “escuchada y protegida” y valoró que las autoridades tomaran cartas en el asunto pese al costo político.
Los futuros residentes coincidieron en que las irregularidades no eran nuevas, pero señalaron que este año “el problema fue obsceno” y que nunca antes se había actuado para corregirlo. También celebraron la implementación de un adicional de cinco puntos para quienes cursaron sus estudios en universidades argentinas, una medida que, dijeron, “respeta la formación profesional nacional” y otorga más oportunidades a quienes eligen formarse en el país.
Lugones explicó que el corte en los 86 puntos para convocar a la validación no fue arbitrario, sino que allí se detectó un comportamiento inusual en los resultados. Afirmó que se trabajó con “mucho esfuerzo” para encontrar criterios justos que evitaran perjudicar a quienes habían hecho las cosas bien y que el objetivo final era “defender el mérito y garantizar que el sistema de selección privilegie a quienes demuestran el conocimiento requerido, sin irregularidades”.
