Colesterol alto: el enemigo silencioso que puede pasar desapercibido

Lejos de ser un tema menor, el colesterol elevado representa uno de los factores de riesgo más relevantes en la aparición de enfermedades cardiovasculares, que hoy constituyen la primera causa de muerte en el mundo.

Por Dr. Daniel Cassola

Se estima que cada año alrededor de 18 millones de personas en todo el mundo fallecen a raíz de estas enfermedades y que la cifra ascenderá a casi 24 millones para 2030. El colesterol LDL, conocido popularmente como “colesterol malo”, tiene un rol protagónico en esta problemática, ya que es responsable de la formación de placas de aterosclerosis que obstruyen las arterias y pueden desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular. Lo más preocupante es que este proceso suele desarrollarse de manera silenciosa, sin síntomas evidentes, hasta que ocurre un evento grave.

El cardiólogo Walter Masson, presidente de la Sociedad Argentina de Lípidos, lo explica con claridad: el colesterol es indispensable para el organismo, pero en exceso se transforma en una amenaza. La acumulación de LDL en la pared arterial va reduciendo progresivamente el calibre de las arterias, generando un daño que rara vez se percibe hasta que la salud se encuentra comprometida. De allí la relevancia de la detección temprana y el tratamiento oportuno.

Un aspecto central señalado por los especialistas es que alcanzar los niveles recomendados de colesterol LDL no solo es importante, sino que debe lograrse lo antes posible. Cuanto antes se reduzca, menor será el impacto sobre las arterias y menor el riesgo de complicaciones a largo plazo. Esta advertencia se sostiene en un dato contundente: el colesterol alto no da señales de alarma visibles, y una persona puede convivir con él durante años sin saberlo, hasta que la acumulación silenciosa desemboca en un evento cardiovascular.

Existen múltiples factores que predisponen a tener niveles elevados de colesterol. El estilo de vida, los antecedentes familiares, el sobrepeso, la edad y la presencia de otras enfermedades son elementos que influyen en la evolución de los valores lipídicos. En Argentina, según la 4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, tres de cada diez adultos tienen niveles de colesterol más altos de lo aconsejable, una cifra que refleja la magnitud del desafío sanitario.

El control del colesterol LDL combina medidas de estilo de vida con la posibilidad de recurrir a fármacos en muchos casos. La alimentación equilibrada, el ejercicio físico regular y la reducción de hábitos nocivos como el tabaquismo son pilares fundamentales, pero en ocasiones no resultan suficientes para alcanzar las metas recomendadas. En esos escenarios, el tratamiento farmacológico resulta esencial para proteger las arterias y prevenir complicaciones.

La principal reflexión es que conocer y controlar los valores de colesterol LDL no es un detalle secundario, sino un componente esencial de la prevención cardiovascular. Un simple análisis de sangre puede marcar la diferencia entre mantener la salud del corazón o enfrentar las consecuencias de una enfermedad silenciosa pero devastadora.

.

También te puede interesar...