Brote de gastroenteritis en playas del sur de Brasil: síntomas, riesgos y cuidados clave para viajar
La temporada de verano en el sur de Brasil transcurre bajo un escenario sanitario complejo debido a un brote de gastroenteritis que ya supera los 10.600 casos en lo que va del año. La situación afecta especialmente a destinos turísticos de alta concurrencia como Florianópolis y Balneário Camboriú, en el estado de Santa Catarina, donde más de un tercio de los puntos monitoreados en playas fueron clasificados como no aptos para el baño por contaminación bacteriana, principalmente por Escherichia coli.
Por Dr. Daniel Cassola
La gastroenteritis y la gastroenterocolitis son infecciones que afectan el estómago y los intestinos. El principal síntoma es la diarrea aguda —definida como al menos tres episodios en 24 horas—, acompañada con frecuencia por náuseas, vómitos, dolor abdominal, fiebre y malestar general. En algunos casos, especialmente cuando intervienen cepas agresivas de E. coli, puede aparecer diarrea con sangre o moco, un cuadro conocido como disentería que indica mayor gravedad. Los síntomas suelen manifestarse entre uno y cuatro días después del contacto con agua o alimentos contaminados.
Las autoridades sanitarias locales advirtieron que el aumento de casos coincide con la mayor afluencia turística y con episodios de lluvias intensas, que favorecen el arrastre de residuos y materia fecal hacia el mar. Según el Instituto de Medio Ambiente de Santa Catarina, de los 260 puntos de muestreo en el estado, el 34,23% presentó niveles de contaminación superiores a los permitidos. En Florianópolis, 29 sectores fueron declarados impropios para el baño, con un deterioro reciente de la calidad del agua en plena temporada alta.
Si bien la mayoría de los episodios se resuelve en menos de dos semanas, el mayor riesgo asociado es la deshidratación, que puede volverse severa en poco tiempo. El Ministerio de Salud de Brasil recomendó buscar atención médica inmediata ante vómitos persistentes, sed intensa, disminución de la orina, fiebre alta o presencia de sangre en las heces.
Los especialistas subrayan que el riesgo aumenta al bañarse en aguas contaminadas o consumir alimentos y bebidas de origen inseguro. Por eso, la principal medida de prevención es evitar el contacto con sectores de playa clasificados como no aptos, información que se actualiza semanalmente a través de los mapas oficiales de balneabilidad. También se aconseja extremar los cuidados durante las 24 a 48 horas posteriores a lluvias intensas, cuando la concentración bacteriana suele elevarse.
La higiene personal es otro pilar fundamental: lavarse las manos con agua y jabón antes de comer y después de ir al baño reduce significativamente el riesgo de contagio. En cuanto al consumo de agua, se recomienda beber únicamente agua potable o embotellada, utilizarla también para el cepillado de dientes y evitar tragar agua de mar o de duchas. Las autoridades sanitarias brasileñas indicaron que, en caso de duda, el agua puede tratarse mediante hervido, filtrado o el uso de hipoclorito de sodio.
La alimentación durante el viaje requiere cuidados especiales. Los expertos aconsejan consumir alimentos bien cocidos, evitar carnes, pescados y mariscos crudos, y optar por frutas y verduras lavadas con agua segura o consumidas peladas. También se desaconseja el consumo de hielo y jugos de procedencia desconocida, así como la compra de comida en puestos no habilitados.
Los grupos más vulnerables frente a la gastroenteritis son los niños pequeños y los adultos mayores. En la infancia, la rápida pérdida de líquidos puede derivar en deshidratación grave, y en casos vinculados a ciertas cepas de E. coli existe el riesgo —aunque infrecuente— de Síndrome Urémico Hemolítico. En los adultos mayores, la presencia de enfermedades crónicas y una menor reserva fisiológica aumentan el riesgo de complicaciones.
El tratamiento de la gastroenteritis se basa principalmente en la hidratación adecuada y la reposición de electrolitos. El manejo suele ser sintomático, con reposo digestivo y dieta blanda, y solo en casos confirmados de infección bacteriana se indican antibióticos. La consulta médica resulta clave si los síntomas persisten o se agravan.
