Por Redacción Curar con Opinión
La expansión de la inteligencia artificial (IA) en los sistemas de salud abre nuevas oportunidades para mejorar diagnósticos, tratamientos y gestión sanitaria. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre los riesgos de inequidad que pueden surgir si estas tecnologías no se desarrollan y aplican con criterios inclusivos.
En un reciente informe sobre salud digital, el organismo internacional señaló que los avances tecnológicos, lejos de ser neutrales, pueden reproducir o incluso profundizar desigualdades existentes. El problema central radica en los sesgos presentes en los sistemas, muchas veces derivados de datos incompletos o poco representativos de la diversidad de la población.
Según la OMS, uno de los principales desafíos es que los modelos de inteligencia artificial suelen entrenarse con bases de datos que no incluyen adecuadamente a grupos vulnerables o marginados. Esto puede derivar en herramientas que funcionan correctamente para ciertos sectores, pero no para otros, afectando la calidad de la atención y el acceso equitativo a los servicios de salud.
El informe advierte que los marcos regulatorios actuales, centrados en aspectos como la seguridad y la privacidad, aún no incorporan mecanismos obligatorios que garanticen la inclusión de todas las poblaciones. En ese contexto, el organismo instó a los países a revisar sus políticas y adoptar un enfoque de “equidad por diseño”, que contemple este principio desde la creación hasta la evaluación de las tecnologías.
Para avanzar en ese sentido, la OMS identificó cuatro áreas prioritarias de acción. La primera es la estandarización de métricas que permitan medir la equidad en salud digital. La segunda es el fortalecimiento de la gobernanza, con auditorías obligatorias que detecten y corrijan sesgos en los sistemas. La tercera apunta a la financiación, mediante incentivos para que los desarrolladores demuestren el impacto de sus herramientas en poblaciones vulnerables. Y la cuarta se centra en la capacitación, promoviendo la alfabetización digital tanto en pacientes como en profesionales de la salud.
El organismo también subrayó la importancia de garantizar alternativas no digitales, para evitar que la tecnología excluya a quienes no tienen acceso o habilidades para utilizarla.
En un contexto de rápida digitalización, la OMS remarcó que la equidad debe convertirse en un eje central de las políticas sanitarias. De lo contrario, advirtió, la innovación podría ampliar brechas en lugar de reducirlas.









