Alergias en Argentina: advierten que miles de personas conviven con la enfermedad sin diagnóstico

Las enfermedades alérgicas afectan a millones de personas en todo el mundo y su impacto continúa en aumento. Sin embargo, en Argentina una gran proporción de quienes presentan síntomas nunca recibe un diagnóstico médico, lo que retrasa el tratamiento y deteriora la calidad de vida.

Por Dr. Daniel Cassola

Especialistas advirtieron que las alergias van mucho más allá de los tradicionales «estornudos de primavera» y pueden comprometer distintos órganos, provocar crisis respiratorias e incluso desencadenar cuadros potencialmente mortales como la anafilaxia.

«Las alergias no son solamente molestias pasajeras. Pueden afectar la nariz, los ojos, la piel, los bronquios, el aparato digestivo e incluso poner en riesgo la vida», explicaron Pablo Mannucci, jefe del Servicio de Alergia e Inmunología, y Estrella Asayag, integrante del mismo servicio del Hospital Alemán.

Las alergias aparecen cuando el sistema inmunológico responde de manera exagerada frente a sustancias que normalmente son inofensivas, conocidas como alérgenos. Entre ellas se encuentran el polen, los ácaros del polvo, los hongos, el pelo de animales, algunos alimentos, medicamentos, picaduras de insectos y el látex.

La Organización Mundial de Alergia (World Allergy Organization) incluye dentro de este grupo de enfermedades a la rinitis alérgica, conjuntivitis, asma, dermatitis atópica, urticaria, angioedema, alergias alimentarias, alergias a medicamentos, alergias por picaduras de insectos y anafilaxia.

Uno de los problemas más importantes en Argentina es el subdiagnóstico. El principal estudio poblacional disponible sobre rinitis alérgica, conocido como estudio PARA, evaluó a 3.200 personas de entre 5 y 44 años residentes en grandes centros urbanos mediante encuestas telefónicas y cuestionarios validados para identificar síntomas compatibles con esta enfermedad.

Los resultados mostraron que el 20,5% de los participantes presentaba síntomas compatibles con rinitis alérgica, es decir, aproximadamente una de cada cinco personas. Sin embargo, el dato que más preocupa a los especialistas es que el 63,8% de quienes tenían esos síntomas nunca había recibido un diagnóstico médico.

Esto significa que miles de personas conviven durante años con congestión nasal persistente, estornudos, picazón, lagrimeo, tos o alteraciones del sueño sin consultar o sin saber que padecen una enfermedad que dispone de tratamientos eficaces.

El estudio también mostró que la rinitis alérgica afecta con mayor frecuencia a las mujeres. La prevalencia alcanzó el 24% en ellas, frente al 16,7% en los hombres. Además, se observó una elevada presencia tanto en niños y adolescentes como en adultos jóvenes.

Los especialistas recuerdan que la rinitis no debe considerarse un problema menor. Además de las molestias respiratorias, puede afectar el descanso, disminuir el rendimiento escolar y laboral e incrementar el riesgo de desarrollar asma.

Precisamente, el asma constituye otra de las enfermedades alérgicas de mayor impacto sanitario. En Argentina, distintos relevamientos estiman que entre el 6% y el 9,5% de los adultos jóvenes presenta esta enfermedad. A ello se suma que muchas personas utilizan medicación únicamente cuando aparecen los síntomas, una conducta que refleja un control insuficiente y aumenta el riesgo de crisis.

En adolescentes también preocupa el crecimiento de los casos. Datos incluidos en el Global Asthma Report muestran que, en la ciudad cordobesa de San Francisco, la prevalencia de síntomas asmáticos pasó del 12,9% en 2006 al 21,4% en 2019. Pese a ello, solo una minoría de los pacientes cuenta con un plan escrito para manejar la enfermedad.

Las alergias también pueden manifestarse en la piel. La dermatitis atópica produce sequedad intensa, picazón persistente y lesiones inflamatorias que pueden empeorar con el rascado, el clima seco, algunos irritantes o determinados alérgenos. Actualmente existen guías nacionales que incluyen tratamientos tópicos, sistémicos y terapias biológicas para los casos moderados o graves.

Otra manifestación importante es la alergia alimentaria. Aunque su frecuencia es menor, representa un riesgo significativo por la posibilidad de desencadenar anafilaxia, una reacción alérgica grave que requiere atención médica inmediata. Estudios realizados en escolares argentinos estiman que el 1,4% presenta alergia alimentaria activa y que cerca del 0,8% sufrió alguna vez una reacción anafiláctica provocada por alimentos.

Los especialistas destacan que el desarrollo de enfermedades alérgicas responde a múltiples factores. La predisposición genética tiene un papel importante: casi el 45% de las personas evaluadas en el estudio PARA refirió antecedentes familiares de alergia. Sin embargo, también influyen el ambiente, la contaminación, el humo del tabaco, las condiciones de vivienda, la exposición a pólenes, hongos y ácaros, así como determinados factores laborales.

Los especialistas insisten en que normalizar síntomas persistentes no es una buena estrategia. Respirar con dificultad, dormir mal por congestión nasal, automedicarse cada temporada o eliminar alimentos de la dieta sin confirmación diagnóstica puede retrasar el tratamiento adecuado y aumentar el riesgo de complicaciones.

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