La Ciudad avanza para prohibir el vapeo en espacios cerrados y reforzar la prevención del consumo

La Ciudad de Buenos Aires se encamina a equiparar el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores con el del tabaco tradicional.

Por Dr. Daniel Cassola

La Legislatura porteña debate un proyecto de ley que busca regular la comercialización de estos productos emergentes, pero al mismo tiempo prohibir su utilización en todos los espacios cerrados de acceso público, tanto estatales como privados.

La iniciativa, impulsada por legisladores de distintos bloques, surge tras la reciente actualización de la normativa nacional sobre cigarrillos electrónicos y productos con nicotina. El objetivo es dotar a la Ciudad de un marco regulatorio propio que permita controlar su venta, establecer restricciones claras para su consumo y reforzar las acciones de prevención, especialmente entre adolescentes y jóvenes.

De aprobarse, los vapeadores no podrán utilizarse en restaurantes, bares, cines, teatros, establecimientos educativos, hospitales, centros de salud, oficinas públicas, medios de transporte y estaciones de subte, entre otros espacios cerrados. Las limitaciones serán similares a las que actualmente rigen para el cigarrillo convencional.

La propuesta también contempla que la venta de cigarrillos electrónicos, productos de tabaco calentado y bolsas de nicotina quede restringida exclusivamente a mayores de 18 años. Además, prevé controles y sanciones para quienes incumplan las disposiciones establecidas.

Uno de los aspectos centrales del proyecto es la incorporación de campañas obligatorias de información y prevención. La autoridad sanitaria porteña deberá desarrollar acciones periódicas destinadas a informar sobre los riesgos asociados al consumo de nicotina y a los efectos que estos dispositivos pueden generar sobre la salud respiratoria y cardiovascular.

La discusión se produce en un contexto de creciente preocupación por el aumento del uso de vapeadores entre adolescentes. Diversas sociedades científicas y especialistas en salud pública advierten que estos productos no están exentos de riesgos y que la nicotina puede generar dependencia, afectar el desarrollo cerebral durante la adolescencia e incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Los expertos también recuerdan que los aerosoles emitidos por estos dispositivos contienen partículas y sustancias potencialmente nocivas que pueden afectar a quienes se encuentran cerca, por lo que descartan que se trate simplemente de vapor de agua inocuo.

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