Las apuestas online avanzan entre los adolescentes y los pediatras encienden una señal de alarma
En el contexto de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advirtió sobre el aumento de la exposición de niños, niñas y adolescentes a las plataformas de juego online y alertó sobre el riesgo de que esta conducta se transforme en una adicción si no se detecta y aborda de manera temprana.
Por Dr. Daniel Cassola
El crecimiento de las apuestas digitales está estrechamente vinculado con la expansión de las aplicaciones móviles, la publicidad asociada al deporte, el patrocinio de clubes y la promoción realizada por influencers. A diferencia de los tradicionales juegos de azar, hoy cualquier persona con un teléfono celular y conexión a internet puede acceder en pocos segundos a plataformas que permiten apostar en tiempo real durante un partido de fútbol o cualquier otro evento deportivo.
Para la SAP, esta facilidad de acceso representa un desafío sanitario porque los adolescentes constituyen uno de los grupos más vulnerables frente a este tipo de estímulos. Aunque en Argentina las apuestas online están permitidas únicamente para mayores de 18 años, los especialistas advierten que muchos menores logran ingresar utilizando datos falsos o documentación de adultos, en un contexto en el que todavía no existe una legislación nacional específica que regule de manera uniforme esta actividad.
Los datos disponibles muestran que el fenómeno ya tiene una magnitud considerable. Según la encuesta Kids Online Argentina 2025, elaborada por UNICEF y UNESCO, aproximadamente uno de cada tres chicos de entre 9 y 17 años afirmó haber apostado dinero por internet alguna vez. La práctica aumenta con la edad y es más frecuente entre los adolescentes varones de 12 a 17 años. Además, el 64% manifestó buscar formas de ganar dinero fácilmente a través de internet, un dato que refleja el atractivo que generan las promesas de ganancias rápidas en los entornos digitales.
A esta realidad se suman investigaciones del CONICET que muestran que las apuestas suelen iniciarse dentro del propio grupo de amigos. Más del 90% de los adolescentes consultados aseguró haber comenzado porque otro compañero los introdujo en esta práctica. La posibilidad de ganar dinero, la adrenalina y el componente social aparecen entre los principales motivos que explican el interés por estas plataformas.
Los pediatras explican que la adolescencia es una etapa especialmente sensible para este tipo de conductas. Durante esos años todavía se encuentra en desarrollo la maduración de las áreas del cerebro responsables del control de los impulsos, la planificación y la evaluación de riesgos. En cambio, los circuitos relacionados con la búsqueda de recompensas inmediatas funcionan con gran intensidad.
Ese desequilibrio favorece la impulsividad y la búsqueda de experiencias novedosas. Las apuestas online, al igual que algunas redes sociales y videojuegos, estimulan de manera permanente los circuitos de recompensa mediante la liberación de dopamina, el neurotransmisor asociado al placer. Como consecuencia, cada apuesta puede reforzar el deseo de volver a jugar, aumentando el riesgo de desarrollar un comportamiento compulsivo.
Los especialistas también advierten que el contacto con el juego muchas veces comienza antes de apostar dinero real. Numerosos videojuegos incorporan cajas de recompensa, ruletas, premios aleatorios, objetos virtuales y otras dinámicas similares a las utilizadas por las plataformas de apuestas. Estas experiencias contribuyen a naturalizar ciertas conductas y pueden facilitar la transición hacia el juego con dinero.
Otro aspecto que preocupa es la enorme disponibilidad de estas plataformas. Funcionan durante las 24 horas, permiten operar desde teléfonos celulares, utilizan billeteras virtuales para simplificar los pagos y ofrecen promociones permanentes, bonificaciones y recompensas destinadas a fidelizar a los usuarios. La publicidad constante durante las transmisiones deportivas termina reforzando la idea de que apostar forma parte del espectáculo.
La SAP recuerda que no toda persona que apuesta desarrolla una adicción, pero subraya la importancia de distinguir entre el uso ocasional, el uso problemático, la dependencia y el trastorno por juego de apuestas, reconocido internacionalmente como una enfermedad relacionada con las adicciones. La detección precoz resulta fundamental para evitar consecuencias mayores.
Entre las señales de alerta figuran la irritabilidad cuando no pueden jugar, los cambios bruscos de humor, las mentiras sobre el tiempo o el dinero destinado a las apuestas, la pérdida de interés por otras actividades, el descenso del rendimiento escolar, las alteraciones del sueño, el aislamiento social, la ansiedad y la depresión. También pueden observarse movimientos llamativos de dinero en billeteras virtuales o un interés excesivo por resultados deportivos.
