Invierno y ojo seco: por qué aumentan las consultas oftalmológicas durante los meses de frío
Por Redacción Curar con Opinión
Aunque muchas personas asocian el síndrome de ojo seco con el uso del aire acondicionado en verano, los especialistas advierten que el invierno también representa una época de alto riesgo para la salud ocular. La combinación de bajas temperaturas, escasa humedad ambiental y calefacción en espacios cerrados favorece la evaporación de la película lagrimal y explica el aumento de las consultas oftalmológicas durante esta época del año.
El doctor Emiliano López, oftalmólogo de la Sección Córnea del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Austral, señaló que el principal problema no radica en el sistema de calefacción utilizado, sino en el aire seco que generan estos ambientes. Cuando la humedad disminuye, la lágrima se evapora con mayor rapidez, dejando la superficie del ojo menos protegida y favoreciendo la aparición de molestias.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la sensación de arenilla, ardor, enrojecimiento, visión borrosa intermitente y molestias al utilizar pantallas durante períodos prolongados. El riesgo aumenta especialmente en personas que trabajan más de seis horas diarias frente a computadoras o dispositivos electrónicos, ya que el parpadeo disminuye durante estas actividades.
Los especialistas también identifican otros grupos con mayor predisposición, como los adultos mayores, las mujeres y quienes padecen enfermedades como rosácea, artritis, alteraciones tiroideas, asma, alergias o apnea del sueño. Algunos medicamentos, entre ellos antihistamínicos, antidepresivos y diuréticos, también pueden favorecer la sequedad ocular.
Los expertos desaconsejan la automedicación con colirios de venta libre, ya que los síntomas del ojo seco pueden confundirse con los de una alergia ocular. Cuando las molestias persisten, es importante realizar una evaluación oftalmológica para establecer el tratamiento más adecuado.
Como medidas preventivas, recomiendan mantener una humedad ambiental de entre el 40% y el 60%, evitar que el aire caliente incida directamente sobre el rostro, realizar pausas frecuentes durante el uso de pantallas y recordar parpadear con regularidad. En algunos casos también pueden indicarse lágrimas artificiales, higiene de los párpados y otras terapias destinadas a mejorar la estabilidad de la película lagrimal y aliviar los síntomas.
