La industria farmacéutica argentina amplía inversiones en la producción de sueros y apunta a exportar
En un contexto de cautela para las inversiones industriales, los fabricantes argentinos de soluciones parenterales de gran volumen atraviesan una etapa de expansión. Las empresas del sector están incorporando nuevas líneas de producción, aumentando su capacidad instalada y preparando su ingreso a mercados regionales, impulsadas por una transformación tecnológica que comenzó con cambios regulatorios.
Por Dr. Daniel Cassola
Estos productos, conocidos habitualmente como sueros, son indispensables para la actividad cotidiana de hospitales y clínicas. Se utilizan para administrar líquidos, electrolitos y determinados medicamentos, por lo que constituyen un insumo esencial para el funcionamiento del sistema sanitario.
Entre las inversiones anunciadas se encuentra la de Laboratorios Jayor, que destinará 19,3 millones de dólares a una nueva línea productiva en su planta del Parque Industrial de Pilar. Su puesta en funcionamiento está prevista para octubre de 2027 y permitirá incrementar un 65% la capacidad de fabricación.
Por su parte, Bina Pharma invertirá 10 millones de dólares en una segunda línea en Hudson, partido de Berazategui, con la que proyecta aumentar su producción de uno a tres millones de unidades mensuales. En Mar del Plata, Norgreen también avanza con la incorporación de equipamiento y prevé ampliar aproximadamente un 40% su dotación de personal.
La modernización tecnológica impulsó nuevas inversiones
El proceso de expansión tiene como antecedente una modificación regulatoria introducida por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en 2017. La disposición estableció que las soluciones parenterales debían fabricarse mediante sistemas cerrados, una tecnología que permite formar, llenar y sellar los envases dentro de un mismo proceso automatizado, reduciendo la exposición del producto al ambiente.
La exigencia comenzó a regir a fines de 2019 y obligó a numerosos fabricantes a reemplazar instalaciones y modernizar sus procesos productivos. La reconversión demandó inversiones significativas. Laboratorios Jayor acumula desembolsos superiores a 68 millones de dólares en distintas etapas de desarrollo de su planta de Pilar, donde trabajan alrededor de 400 personas.
Bina Pharma destinó inicialmente 18 millones de dólares a sus instalaciones, mientras que la alemana B. Braun inauguró una planta en Mar del Plata mediante una inversión de 30 millones de euros. La continuidad del marco regulatorio durante diferentes administraciones nacionales contribuyó a sostener estos proyectos, caracterizados por elevados costos iniciales y períodos prolongados de recuperación del capital.
En agosto de 2026, la ANMAT publicó la Disposición 5146/2026, que precisa los requisitos para considerar cerrado un sistema de fabricación y excluye expresamente el llenado de envases previamente formados. La normativa entrará en vigencia en febrero de 2027 y exigirá planes de adecuación a los establecimientos que todavía no cumplan con las condiciones establecidas.
Las exportaciones aparecen como el próximo objetivo del sector
Actualmente, la producción argentina de soluciones parenterales abastece la demanda interna, estimada en aproximadamente 80 millones de unidades anuales, equivalentes a un mercado cercano a 60 millones de dólares. Debido a que el consumo nacional se mantiene relativamente estable, las nuevas inversiones buscan generar capacidad adicional para atender mercados internacionales.
Paraguay, Chile y Uruguay aparecen entre los principales destinos potenciales. La cercanía geográfica constituye una ventaja para productos de gran volumen físico y reducido valor unitario, cuyos costos logísticos pueden influir considerablemente sobre la competitividad. La expansión representa un cambio respecto de la situación registrada hace una década, cuando Argentina dependía de importaciones provenientes de Brasil, México y Colombia para acceder a soluciones fabricadas mediante sistemas cerrados.
Sin embargo, ingresar a nuevos mercados requiere cumplir las exigencias regulatorias de cada país y desarrollar canales comerciales y logísticos adecuados. Las características económicas de esta industria también explican sus elevadas barreras de entrada. Instalar una línea productiva puede demandar entre 10 y 30 millones de dólares, mientras que las obras, validaciones y habilitaciones sanitarias pueden extenderse durante varios años.
A estos costos se suman márgenes reducidos por unidad, que obligan a mantener volúmenes importantes de fabricación para alcanzar una operación rentable. En consecuencia, el sector avanza hacia una estructura con empresas de mayor escala y capacidad tecnológica. La expansión productiva abre oportunidades para incrementar las exportaciones y generar empleo industrial especializado, al tiempo que fortalece la capacidad nacional de abastecimiento de insumos esenciales para hospitales y establecimientos sanitarios.
