Algo huele mal en el PAMI

Por Dr. José Mizrahi*

Una de las primeras decisiones que tomó Carlos Regazzoni como interventor del PAMI fue denunciar por “defraudación contra la administración pública” a su antecesor en el cargo, Luciano Di Cesare, lo que pone en foco los sobreprecios en la compra de medicamentos y graves irregularidades en el pago de las cápitas (por la espuria connivencia entre los ex interventores en el PAMI y clínicas privadas).

De todas maneras, lo que más ha llamado la atención fue la denuncia que sostiene “que desde el 2013 el PAMI viene pagando medicamentos a 7.500 jubilados fallecidos, lo cual configura un robo superior a 500 millones de pesos por año”. Regazzoni detalló en diálogo con el diario La Nación: “Pasó porque no hubo controles internos, no se cruzaba el padrón de afiliados con el registro de fallecidos. Había médicos que fraguaban recetas, y en muchos casos había connivencia con farmacias y hasta con la propia industria. Encontramos un médico que aparecía firmando 39.000 recetas, algo que físicamente es imposible”.

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Regazzoni y Di Césare, presente y pasado del PAMI.

El PAMI pasó de tener un Presupuesto de 7500 millones de pesos en el año 2007 al actual de 82000 millones, lo que lo convierte en el quinto presupuesto detrás del  Gobierno Nacional, la provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma y la provincia de Santa Fe. Sin embargo, en la actualidad, se mantienen deudas con los proveedores y prestadores de servicios. El Colegio de Farmacéuticos de La Plata denunció que “la Obra Social comenzó a restringir pagos desde Octubre del año pasado”. A su vez, el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino hizo saber que “no solo no hay medicamentos, también hay dificultad en la provisión de prótesis, camas de internación en agudos, camas de internación en geriátricos, camas de UTI, vale decir hay una crisis generalizada en las prestaciones del PAMI”.

El negocio de los medicamentos

Según Semino, “el PAMI paga por un medicamento para la hipertensión arterial el mismo precio que un particular paga en una farmacia, cuando el Instituto compra millones de esos comprimidos y debiera proveerlos a los beneficiarios por un precio sensiblemente menor”.

Ni siquiera la Ley 25.649 de medicamentos genéricos, ha logrado “perforar” al PAMI. Los laboratorios de las llamadas primeras marcascontrolan “la industria” (apelativo cuasi mafioso) y también el Convenio de PAMI. Este es un convenio formador de precios, de ahí que tiene valor lo señalado por el ombudsman de la Tercera Edad.  “La ley no se cumple ya que las recetas son confeccionadas por sus nombres comerciales, y en el mejor de los casos con sugerencia de marcas”, afirma resignado Nicolás Santander, presidente de la Cámara Argentina de Medicamentos Genéricos.

Las grandes prepagas y también el IOMA (en el que ahora se denuncian vergonzosos negociados con los medicamentos oncológicos) transformaron en letra muerta la ley de genéricos, lo cual da cuenta de lo endeble de tal instrumento. Con un complejo entramado de “notas de crédito” (que solo comprenden quienes las padecen) hicieron desaparecer del “mercado” a los medicamentos genéricos, que son igual de eficaces pero más baratos.  De ese modo, “la industria” hace posible que los argentinos tengamos el privilegio de tener también los medicamentos más caros del mundo.

Fondos del PAMI para cubrir “baches financieros”

Por otra parte, en estos años se utilizaron fondos del PAMI para cubrir “baches financieros” del Estado argentino y para pagar vencimientos de la deuda externa. La deuda pública del Estado era de 150.000 millones de dólares en el 2003 y llegaba a 233.000 MD al 31/12/14 sin contar los 11.600 MD que reclaman los fondos buitres. Lejos de un desendeudamiento asistimos a un reendeudamiento, y para ello se echó mano de fondos de organismos públicos como el PAMI. Así en Diciembre del 2010  el Gobierno Nacional retiró 2330 millones de pesos de las arcas del INSSJP, y dejó letras del tesoro, verdaderos “paga Dios” que contribuyeron a desfinanciar al Instituto de Jubilados.

Calidad de las prestaciones

Entre los problemas más acuciantes con el que se encontró Regazzoni está “la calidad del servicio, que no es buena”. Agregó: “Hay serios problemas para acceder a la atención médica, en especial en el ámbito bonaerense, el NOA y el NEA”. Según expresó Semino en “Curar con Opinión”, “el Primer Nivel  del PAMI solo se limita en la actualidad a transcribir recetas y derivaciones.

El ahora denunciado Di Césare (que trató con saña a quienes encabezaron legítimos reclamos de los médicos prestadores como el Círculo Médico de San Nicolás) anunció en el 2010 que le cambiaba el significado a las siglas de PAMI por las de“Programa para Mayores Integrados”pero la atención de la salud de los jubilados continuó siendo mediocre, a pesar del exorbitante presupuesto. Nunca hubo control de la calidad de las prestaciones ofrecidas a sus  afiliados  ni se realizaron actividades de capacitación de los prestadores profesionales.

En nuestra región, la única innovación “revolucionaria” fue la receta electrónica,  un sistema de atención basado en la medicalización para asegurar la rentabilidad de la industria farmacéutica. Jamás se publicaron indicadores del desempeño del Sistema de Salud. Mientras tanto los jubilados (con los bolsillos llenos de recetas) merodean por las guardias con sus problemas crónicos o acuden al hospital público, hiper demandado por usuarios de salud sin cobertura.

Interrogantes  lejos de la vocación

Di Cesare se fue del PAMI hasta con las vacaciones pagas. Regazzoni se limitó a hacer la denuncia penal. El último funcionario del PAMI que recibió una condena (en suspenso y más de 20 años después) fue Carlos Alderete.  Cuando asumió, el propio Macri dijo que “el Estado está podrido” y “la Justicia” es uno de sus principales andamiajes. ¿Habrá que esperar que actúe la Justicia”? Las voces de la calle dicen que en este país solo van presos los ladrones de gallinas.

Un porcentaje muy importante de quienes se desempeñan como médicos del primer nivel del PAMI sienten que llevan a cabo una actividad que les provoca hastío, “un mal necesario”, lejos de la vocación o de alcanzar a través de ese trabajo ninguna forma de realización personal.

El Sistema de Atención de la Salud en nuestro país está basado en el llamado Modelo Médico Hegemónico. Es un modelo eminentemente biologicista, individualista, sustentado en un enfoque organicista, en la cual el enfermo es un órgano.  La enfermedad es una circunstancia “ahistórica” y “asocial” de las personas,  y la salud, una normalidad estadística. La relación médico-paciente de este modelo es autoritaria, en la cual el médico es la autoridad, y se promueve la eficiencia autoritaria de las instituciones. El sistema de atención del PAMI, más allá de la hueca parafernalia de Di Césare es un compendio del Modelo Médico Hegemónico.

Dicho sistema ningunea a quienes pretenden desarrollar estrategias de atención primaria de la salud. Obstaculiza a quienes procuran ejercer la medicina con racionalidad. Maltrata y superexplota a los médicos residentes en formación, promueve la soberbia entre grupos de médicos y los clasifica en castas diferentes. Juega sus cartas a favor de la corporación tecnológica, que se lleva la “parte del león” del negocio de la salud.

¿No habrá llegado la hora de terminar con esos dos engendros -el Modelo Médico Hegemónico  y el Modelo Mercantilista de Atención del PAMI- y reemplazarlos por un nuevo modelo que permita el desarrollo del Sistema de Salud en nuestro país? Continuará.

*Médico, DNI 11.018.396, Presidente del Círculo Médico de San Nicolás.

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