Ante las agresiones el personal de salud continúa indefenso

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Por Dr. Daniel Cassola

Puede parecer un tema repetitivo, pero no hay que dejar pasar las noticias sobre las agresiones en los hospitales. Se trata de una situación que no hay que dejar que se torne normal, porque no lo es y nunca lo será. Los trabajadores de la salud no pueden ser agredidos en su lugar de trabajo, se trata de una ofensa gravísima tanto contra las personas como contra la atención pública.

Nuevamente tenemos que hablar del Hospital Fernández. Por lo que contaron autoridades del sindicato de Médicos Municipales, ayer por la madrugada dos personas de mediana edad en visible estado de ebriedad provocaron una serie de desmanes en la guardia del hospital.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 6 de la mañana. Aparentemente las dos personas habían concurrido a una cena organizada por el sindicato de Gastronómicos en el predio de la Rural. Al salir de allí sufrieron un accidente en la calle y luego se dirigieron al Hospital Fernández. No estaban armados pero se mostraron sumamente agresivos. Golpearon a un enfermero y a un médico, y uno de ellos atravesó una puerta de vidrio, rompiéndola.

De ser así la investigación debería ser sencilla. Si concurrieron a una cena en un lugar público debería ser relativamente fácil identificarlos. La gravedad de este tipo de hechos suele culminar con un aditivo: nadie nunca se hace responsable ni paga por los daños efectuados.

Por otra parte vale atender lo que contó el titular de la AMM, Jorge Gilardi: “Toda la vida entraron borrachos a las guardias de los hospitales. Yo llevo 20 años de guardia en el Piñero y vi de todo, pero nunca en este nivel de agresividad. Dicen que faltan insumos o se demoró una operación, pero eso pasó siempre. Tiene que ver con el nivel de agresividad, con un tema social”.

Ese tema social que generaría la violencia no se puede solucionar solo desde la salud. Evidentemente lo que hay que hacer, mientras el contexto mejora, es proteger a los trabajadores. ¿Han vuelto los policías a las guardias de los hospitales? ¿Están los centros de salud suficientemente equipados con cámaras y otros dispositivos de seguridad? ¿Hay alguna medida de seguridad entre la calle y el personal de la guardia, o los trabajadores están a merced del destino?

Seguramente responder varias de estas preguntas revelará falencias que ya se arrastran de larga data. Los problemas como la violencia tienen grandes causas y requieren de grandes soluciones, es cierto. Pero también hay muchas cuestiones que se pueden prever y mejorar trabajando para hacer que los hospitales sean lugares más seguros.

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