Casi 6 millones de argentinos padecen algún grado de enfermedad renal

Por Dr. Daniel Cassola

Factores de riesgo como la edad avanzada, obesidad, tabaquismo, hipertensión arterial, dislipemia, diabetes, medicamentos, inflamación crónica, anemia, enfermedades sistémicas, son algunas de las causas que pueden afectar a estos órganos estrechamente unidos.

Corazón y riñón se encuentran fuertemente unidos,  trabajando de manera recíproca y coordinada, una alteración del equilibrio induce un daño agudo o crónico en el funcionamiento de los mismos.

Los pacientes con enfermedad renal tienen una frecuencia de 20 a 30 veces más de padecer lesión cardiovascular que la población general. La Enfermedad Renal Crónica es un potente predictor de enfermedad cardiovascular y esto se explica por la alta prevalencia de los factores de riesgo cardiovascular.

También, se sabe que pacientes con Enfermedad Renal Crónica en estadios avanzados tienen más riesgo de morir por causas cardiovasculares (45%), como infarto agudo de miocardio, eventos cerebrovasculares isquémicos y hemorrágicos, enfermedad vascular periférica e insuficiencia cardiaca, que de progresar a enfermedad renal crónica terminal y su posterior ingreso a tratamiento dialítico.

Podemos decir entonces que si bien la enfermedad renal ocasiona problemas en la salud del corazón, la enfermedad cardiovascular también daña al riñón.

La identificación temprana de la enfermedad renal ayudará a detectar precozmente a aquellas personas con mayor riesgo de progresión de la enfermedad renal y mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

La educación,  la práctica de hábitos saludables, la prevención y la consulta temprana con el médico son las claves para un mejor pronóstico de este grupo de personas de riesgo.

Como para la prevención de otras patologías, las principales medidas para conservar la salud renal tienen que ver con los hábitos de vida. No fumar, hacer ejercicio físico, alimentarse sanamente, controlar el peso y la glucosa en sangre además de la presión arterial son medidas ya básicas que tenemos que incorporar a nuestra vida. Por otra parte podemos resaltar otros cuidados específicos que debemos tener:

  • Controlar periódicamente la función renal ante factores de riesgo.Las personas con hipertensión arterial, diabetes, obesidad, con enfermedad cardiovascular, con antecedentes en su familia de enfermedad renal crónica, o que hayan superado los 65 años deben controlar periódicamente sus valores de creatinina y proteinuria.
  • No tomar medicamentos sin consulta previa.Atención con la sobremedicación: se sabe que muchos antiinflamatorios no esteroides (como el conocido ibuprofeno, diclofenac y aspirina) pueden afectar a los riñones cuando son consumidos muy asiduamente. Las personas que sufren de dolor crónico por problemas óseos o articulares, por ejemplo, conviene que consulten a su médico para evaluar otras alternativas.

Por último es importante recalcar una vez más la importancia de un diagnóstico temprano. Los trasplantes y la diálisis también se pueden evitar si una patología se diagnostica y trata a tiempo.

Los especialistas calculan que alrededor de 3 millones de argentinos, más del 5 por ciento de la población, sufren alguna patología renal. Más grave que estar enfermo es estar enfermo y no saberlo. La mayoría de los 3 millones de argentinos que tienen patología renal desconocen su condición.

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