Contra la lumbalgia ¡más actividad física!

La actividad física aumenta la movilidad y autonomía del paciente y está indicada cuando ha pasado la crisis de dolor. Recomendaciones posturales y ejercicios preventivos.

La lumbalgia es el dolor localizado en la espalda baja, en la zona de la cintura, causado por un síndrome músculo-esquelético, es decir, trastornos relacionados con las vértebras lumbares y las estructuras de tejidos blandos tales como los músculos, ligamentos, nervios y discos intervertebrales.

Es importante un buen diagnóstico, descartando infección, osteoporosis, lesiones que requieran cirugía u otras enfermedades de base, antes de comenzar el tratamiento.

El ejercicio físico realizado de manera regular disminuye el riesgo de padecer lumbalgia

El ejercicio físico realizado de manera regular disminuye el riesgo de padecer lumbalgia. El sedentarismo aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda y con el reposo en cama se corre el riesgo de que este dolor se prolongue por más tiempo y reaparezca más fácilmente.

La práctica continua y no intensiva de deportes (se recomienda la natación) se considera útil siempre y cuando no esté contraindicada por el médico -especialmente en quienes padecen o han padecido lumbalgia.

La actividad física está contraindicada durante la crisis aguda de dolor. En cambio está indicada en el dolor crónico, ya que aumenta el grado de movilidad y autonomía del paciente.

Los ejercicios para prevenir la lumbalgia suelen incluir aquellos que movilizan abdominales, dorsolumbares, cérvico-dorsales, glúteos y cuádriceps; estiramientos dorsolumbares, movilizaciones, estiramientos isquiotibiales, estiramiento del psoas ilíaco, estiramiento del cuadriceps, estiramiento de glúteos y piramidal, estiramiento del trapecio y del esternocleidomastoideo.

Las inclinaciones forzadas de espaldas en general deben evitarse a toda costa

Recomendaciones posturales

– Evitar sobrecargas en la espalda.

– No agacharse doblando la espalda, hacerlo flexionando las piernas.

– No sentarse en superficies blandas y bajas, como sofás y sillones.

– Muchas lumbalgias son causadas por posturas inadecuadas y sobreesfuerzos en el trabajo, las actividades domésticas y los deportes. Se debe tener especial cuidado al mover o levantar pesos. Las inclinaciones forzadas de espaldas en general deben evitarse a toda costa.

– En la postura para el movimiento o levantamiento de pesos debe evitarse la posición en la que se inclina la espalda y se debe adoptar la siguiente posición:

1 – Bajar el cuerpo para poder levantar el peso: flexionar las rodillas con la espalda recta con el objeto de que la fuerza se haga con las piernas y no con la espalda. Nunca se deben tener las piernas rectas.

2 – Levantar el peso: el peso a levantar debe colocarse pegando al cuerpo (tronco).

3 – Levantar el peso: estirar las piernas (que estaban flexionadas) manteniendo la espalda recta con el peso pegado al cuerpo.

4 – Tener en cuenta las siguientes formas de dejar el peso:

a – Si el lugar a dejar el peso está a la misma altura que el tronco: dejar el peso sin separarlo del tronco.
b – Si el lugar a dejar el peso está a una altura inferior al tronco: bajar el tronco flexionando las piernas por las rodillas y manteniendo la espalda recta.
c – Si el lugar a dejar el peso está a una altura superior al tronco: utilizar una escalera y subir por ella, con la espalda recta, hasta que la altura del tronco alcance el lugar donde dejar el peso. No dejar nunca el peso a una altura superior a la que se encuentre pegado al tronco ya que obligaría a forzar la espalda.

Y por último, lo más importante: consultá siempre a tu médico.

Fuente: Clarín

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