Aunque morir con Alzheimer no es lo mismo que fallecer a causa de este mal, la diferencia entre una cosa y otra no es tan clara como la mayoría de la gente piensa. Así lo sostiene al menos un nuevo estudio que asegura que uno de cada tres ancianos muere en este momento por una demencia si se considera el impacto que esta enfermedad genera indirectamente sobre toda su salud.
Pese a que la demencia puede no ser la causa que figure finalmente en los certificados de defunción, para la mayoría de las personas que la padecen en sus distintas formas resulta un golpe definitivo que acelera su deterioro al interferir en los cuidados de salud, concluye un nuevo informe que dio a conocer la Asociación Contra el Alzheimer. De acuerdo con la investigación, realizada en base a datos sanitarios de Estados Unidos, mientras que las probabilidades que tiene normalmente una persona de 70 años de morir antes de los 80 rondan el 30%, estas chances se disparan hasta el 61% entre quienes desarrollan Alzheimer a esa edad. Y es que al producir una suerte de “envejecimiento exacerbado”, las demencias “alteran cualquier situación de cuidados médicos”, explica la doctora María Carrillo, vicepresidente de la Asociación contra el Alzheimer en referencia a cómo estos cuadros complican la atención de pacientes que ya estaban en tratamiento por alteraciones cardíacas, cáncer y otros males graves. “Los enfermos de demencia suelen olvidar tomar sus medicamentos para la diabetes, la hipertensión u otras enfermedades y es posible que no puedan explicar que tienen síntomas de otros males como infecciones; por lo cual sus probabilidades de ser hospitalizados son mucho más altas que las de otros adultos mayores y eso aumenta su riesgo de morir en los doce meses siguientes a manifestarse la enfermedad”, señala la doctora Carillo. Pero además, “la demencia severa puede dificultar que los pacientes caminen o traguen debidamente, lo que hace aumentar el riesgo de neumonía, una de las causas más comunes de muerte entre los pacientes de Alzheimer”, asegura. “La distinción entre las muertes de personas con Alzheimer y las causadas directamente por el Alzheimer no siempre es fácil de establecer. No está claro dónde trazar la línea que las diferencia”, dice Jennifer Weuve, una investigadora de la Universidad Rush, de Chicago, que calcula que 450 mil adultos mayores fallecerán a lo largo de este año en Estados Unidos por causas asociadas al Alzheimer. MAYOR VULNERABILIDAD El informe de la Asociación Contra el Alzheimer “pone en evidencia un problema que observamos a diario: un paciente con demencia es un paciente que tendrá más probabilidades de sufrir ahogos al tragar, con el riesgo de neumonía por aspiración que eso implica, o que enfrentará más problemas para cumplir el tratamiento de otras enfermedades altamente prevalentes como hipertensión o diabetes”, comenta el doctor Diego Sarasola. Presidente de la Fundación Para el Desarrollo de las Neurociencias y director del Instituto de Neurociencias Alexander Luria de La Plata, Sarasola explica que “las propias características de esta enfermedad y la población afectada principalmente (adultos mayores) hace que sean más vulnerables a cualquier patología que pueda causar la muerte, incluso infecciones o desnutrición”. De ahí que el mayor valor del estudio divulgado esta semana sea acaso “llamar la atención sobre una patología que no sólo genera problemas por sí misma sino por las enfermedades asociadas a ella que aumentan indirectamente la mortalidad”, señala el médico, quien destaca la necesidad de mejorar la formación de los trabajadores de la salud y de la población en general para “actuar previniendo estas causas en la medida en que sea posible”.
Prevalencia
La causa más frecuente de demencia es la enfermedad de Alzheimer. Aproximadamente entre el 3 y el 5% de las personas de 65 años, y el 45 % de los mayores a 85 padecen este mal aunque no estén diagnosticados.
El Día On Line (La Plata – Buenos Aires)









