Cuidate del sol aunque no estés en la playa
Un sombrero de ala ancha ayuda a resguardar del sol la cabeza, el cuello y las orejas, zonas sensibles que suelen lastimarse con facilidad. 1 No deben faltar, ya que los ojos , también pueden dañarse por la i exposición solar. Compra los que 1 tengan un sello que garantice el i bloqueo de los rayos UV. ¡mulos, orejas y nariz. WB Conócelas horas prohibidas Los expertos en dermatología aconsejan mantenerse a la sombra y evitar las salidas y exposición entre las 11 y las 16 horas, sin excepción. PAULA GALINSKV pgalinsky@muy.com.ar No es necesario tirarse en la playa a tomar sol para quemarse la piel. Al caminar a tomar el colé para ir de casa al trabajo o al salir a hacer alguna compra, también corremos el riesgo de exponernos a los peligrosos rayos ultravioleta. Lo cierto es que, aunque pasemos este verano en la Ciudad, tenemos que cuidarnos. Hay que usar protector, no exponernos al sol en horas de extremo calor y llevar un gorro para evitar los daños a corto plazo, como las quemaduras solares, y a largo plazo, como las arrugas, las manchas y el cáncer de piel. En los meses de verano se deben incrementar las precauciones aunque no estemos en la playa, ya que aumenta la intensidad de los rayos UV, provocando serias consecuencias en la piel. Desde el Ministerio de Salud de la Nación aseguran que el cáncer de piel se transformó en un problema de salud pública por el aumento de los casos en los últimos 50 años. «Estar bronceado se ha convertido erróneamente en sinónimo de belleza, bienestar y aspecto visión, se han incrementado los comportamientos de riesgo frente a la exposición solar», explica Javier Osatnik, miembro del Consejo Directivo del Instituto Nacional del Cáncer. Tenemos malos hábitos que terminan por causarnos lesiones (ver «Daños»), destacándose la costumbre de exponernos en horarios prohibidos, de 11 a 16, en los que y sin protector. A diferencia de lo que se cree, en los días nublados también tenemos riesgos. «Es que la radiación atraviesa las nubes. De ahí la importancia de seguir los mismos cuidados que los días soleados (ver «Qué hacer»)», asegura la dermatóloga Gladys Merola, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología. Es clave una visita al dermatólogo una vez al año para controlar el estado de la piel y prestar atención a la aparición o cambio en la forma o color de los lunares «). «También se debe consultar si la piel pica o hay heridas que no cicatrizan», dice la dermatóloga Ana de Pablo, del Servicio de Dermatología del Hospital Austral.
DAÑOS A CORTO Y LARGO PLAZO
QUEMADURAS. Luego de una exposición desmedida y sin protección, la piel se pone colorada y caliente. La persona puede levantar fiebre. MANCHAS. Junto con los lunares deben ser una señal de alerta, ya que, además de antiestéticas, pueden ser peligrosas. ARRUGAS. El sol propicia y acelera la aparición de arrugas. Las partes más afectadas suelen ser el rostro, el cuello, el pecho y las piernas.
MUY – ARGENTINA
