Desastrosa estadística de embarazo adolescente en Argentina
Por Dr. Daniel Cassola
La ONU difundió ayer un informe, titulado “El poder de decidir. Derechos reproductivos y transición demográfica”, en el que Argentina queda parada como una de las peores naciones de la región con respecto a embarazos adolescentes y uso de anticonceptivos.
La tasa de fecundidad adolescente nacional por cada mil “niñas” de 15 a 19 años (así las llama la ONU) es 65, igual que Perú. En Chile, en cambio, es 41; en Brasil, 62; en Uruguay, 51; en Paraguay, 62. Hace un año, en otro informe publicado por el mismo organismo de la ONU, la tasa de fecundidad adolescente para Argentina se ubicaba en 68 por mil. Un leve descenso para una situación que sigue siendo crítica.
Las cifras de Argentina también superan el promedio de América latina y el Caribe, que es 62 nacimientos por cada mil jóvenes. Y como si fuera poco, la región está peor posicionada que el promedio mundial, que es 44, y sólo está por debajo de la tasa de algunas regiones de África.
Comparar a la Argentina con otros países del mundo dimensiona mejor el fenómeno. La tasa de fecundidad por cada mil adolescentes en México es 63. En Estados Unidos, 20; en Australia, 12. ¿Y en Europa? España tiene 8; Francia, 5. Y Dinamarca, 3.
Otro dato fuerte que sale del estudio del UNFPA es la muerte materna por cada 100.000 nacidos vivos. Argentina tiene una tasa de 52 fallecimientos, muy por encima de Uruguay (15), Chile (22) y Brasil (44).
La maternidad en la región «comienza poco después de la primera relación sexual, y las primeras uniones suelen formalizarse cerca o después de un embarazo, a menudo de manera involuntaria», señala el documento.
El acceso a los anticonceptivos es clave: según el informe, hay países donde los menores de 18 años no pueden comprar anticonceptivos si no es con permiso de un tutor o de sus padres, lo que complica la adquisición de los métodos más modernos como las pastillas.
Según la ONU, los embarazos en la adolescencia son más comunes en los hogares más pobres y se deben más a una falta de acceso a métodos anticonceptivos que al deseo de tener hijos.
Volviendo al informe, el texto expresa que «las adolescentes que viven en hogares más ricos disponen de mejor información sobre la salud sexual y reproductiva, y de un mayor acceso a los servicios de control de la natalidad; incluso pueden acceder a servicios de aborto en condiciones de seguridad, aunque ilegales».
