Por Redacción Curar con Opinión
Cada 13 de febrero se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre la Anemia, una fecha que busca visibilizar una condición que afecta a más de 800 millones de personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque en muchos casos está asociada a la deficiencia de hierro, especialistas advierten que también puede ser el primer indicio de enfermedades hematológicas complejas, incluidos algunos cánceres de la sangre y trastornos hereditarios poco frecuentes.
La anemia se produce cuando el organismo no dispone de suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para transportar oxígeno a los tejidos. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran el cansancio persistente, la debilidad, la falta de aire, los mareos, la palidez y las alteraciones en el ritmo cardíaco. Cuando estos signos se prolongan en el tiempo, recomiendan no atribuirlos únicamente al estrés o al envejecimiento y consultar al médico para una evaluación adecuada.
En algunos casos, la anemia es la puerta de entrada al diagnóstico del síndrome mielodisplásico (SMD), un tipo de cáncer de la sangre que afecta la producción normal de células sanguíneas en la médula ósea. Su incidencia global estimada es de 4,9 casos por cada 100.000 personas por año y aumenta con la edad. De acuerdo con datos clínicos, en ocho de cada diez pacientes con SMD la anemia fue el primer hallazgo.
Otra enfermedad asociada es la beta talasemia, un trastorno hereditario que altera la producción de hemoglobina. A nivel mundial, entre 80 y 90 millones de personas son portadoras del gen responsable, muchas sin saberlo. En Argentina, se estima que entre el 1% y el 2% de la población es portadora de la forma menor.









