Día Mundial del Cerebro: Cómo cuidar y potenciar la salud cerebral
Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha dedicada a concienciar sobre la importancia de cuidar y proteger este órgano vital para una vida en plenitud.
Por Dr. Daniel Cassola
La salud del cerebro es fundamental, ya que cada acción que realizamos, desde las más cotidianas hasta las más complejas, está intrínsecamente relacionada con su buen funcionamiento. Además, es esencial para mantener una calidad de vida óptima a medida que envejecemos.
Según la World Federation of Neurology (WFN), las enfermedades cerebrales, como la demencia y los accidentes cerebrovasculares, representan la segunda causa de muerte a nivel mundial. Es por ello que tomar medidas preventivas desde temprana edad y adoptar un estilo de vida saludable se convierten en acciones imprescindibles para reducir el riesgo de enfermedades cerebrovasculares y promover un envejecimiento cerebral saludable.
La Dra. Virginia Pujol Lereis, MN 119.987, subjefa del Centro Integral de Neurología Vascular de Fleni, resalta la importancia de cuidar nuestra salud cerebral y comparte algunas claves fundamentales para lograrlo:
- Dieta equilibrada: Una alimentación balanceada es fundamental para la salud del cerebro. Incluir frutas y verduras frescas, granos integrales, proteínas magras y grasas saludables, como las presentes en el pescado y las nueces, es esencial. Por el contrario, se debe limitar el consumo de grasas saturadas, alimentos procesados y azúcares refinados.
- Mantener un peso saludable: El sobrepeso está relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluyendo los accidentes cerebrovasculares. Mantener un peso adecuado mediante una dieta equilibrada y ejercicio regular reduce significativamente este riesgo.
- Controlar la presión arterial y los niveles de colesterol: Es fundamental realizar chequeos médicos regulares y seguir las indicaciones del médico para mantener estos valores bajo control y dentro de los objetivos individualizados para cada persona.
- Evitar el consumo de tabaco y el abuso de alcohol: Fumar y beber en exceso son factores de riesgo reconocidos para la salud cerebral y cardiovascular.
- Actividad física regular: Además de mejorar la salud cardiovascular, el ejercicio físico beneficia al cerebro. Se recomienda realizar ejercicio aeróbico, como caminar, correr o nadar, al menos 30 minutos al día, cinco días a la semana.
- Descanso nocturno y manejo del estrés: El sueño adecuado es vital para la función cerebral óptima. Es aconsejable buscar herramientas para manejar el estrés, como practicar técnicas de relajación, meditación o actividades que proporcionen placer y calma.
- Mantener la mente activa: Estimular el cerebro mediante actividades intelectuales y desafiantes puede fortalecer las conexiones cerebrales y reducir el riesgo de deterioro cognitivo. Leer libros, resolver rompecabezas, aprender un nuevo idioma o tocar un instrumento musical son ejemplos de actividades que pueden mantener la mente activa y en forma.
- Socializar regularmente: El aislamiento social se asocia con un mayor riesgo de demencia. Es esencial promover la interacción con amigos, familiares y la comunidad participando en actividades sociales, uniéndose a grupos de interés o realizando actividades de voluntariado.
En Argentina, las enfermedades cerebrovasculares son un problema significativo de salud pública, con entre 40.000 y 60.000 casos de accidentes cerebrovasculares y cerca de 18.000 muertes asociadas cada año, según datos obtenidos de estudios realizados por Fleni. Además, se estima que aproximadamente 340.000 personas viven con secuelas de un ACV, lo que representa el 2% de la población adulta del país.
Es importante recordar que la enfermedad cerebrovascular es prevenible en gran medida. La Dra. Pujol Lereis destaca que el 90% del riesgo de sufrir un ACV depende de 10 factores de riesgo sobre los cuales podemos actuar. Una revisión de pacientes internados en Fleni por un ACV reveló que casi el 80% tenía factores de riesgo no tratados adecuadamente antes del evento, lo que significa que muchos de estos casos podrían haberse evitado con una atención oportuna y un enfoque preventivo.
Además de adoptar un estilo de vida saludable y seguir las recomendaciones médicas, es fundamental mantener las funciones cognitivas a través de actividades que desafíen lo que ya se conoce. Aprender un nuevo idioma, realizar actividades físicas que estimulen la coordinación y el equilibrio, o cambiar rutinas cotidianas pueden ser estímulos valiosos para mantener la mente activa y en constante desarrollo.
