El 40 % de las enfermedades generadas por alimentos se producen en el hogar

A pesar de esta preocupante cifra, aún falta generar conciencia sobre los hábitos, normas de higiene y los efectos del cambio climático en toda la cadena del sistema alimentario. Estos temas cobran relevancia en el marco del Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, celebrado hoy.

Por Dr. Daniel Cassola

La inocuidad de los alimentos, según el Ministerio de Salud, se refiere a la ausencia de peligros en los alimentos que puedan dañar la salud de los consumidores, asegurando que los alimentos no causen daño.

Para mantener una buena salud, es fundamental tener acceso a alimentos inocuos, nutritivos y seguros en cantidad suficiente, destacó la nutricionista Jorgelina Garri. Las enfermedades transmitidas por los alimentos pueden ser de origen biológico, químico o físico, y suelen ser causadas por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas perjudiciales.

Estas enfermedades son a menudo invisibles a simple vista. Según el Colegio de Nutricionistas bonaerense, más de 200 enfermedades están relacionadas con alimentos contaminados. A nivel mundial, aproximadamente una de cada diez personas, cerca de 600 millones anualmente, padece una de estas enfermedades después de consumir alimentos contaminados. Además, alrededor de 420,000 personas mueren cada año debido a enfermedades transmitidas por alimentos, y casi un tercio de todas las muertes por estas enfermedades ocurren en niños menores de cinco años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En Argentina, las ETA más comunes son la salmonelosis, la intoxicación estafilocócica, la Escherichia coli y la triquinosis, entre otras, detalló la nutricionista Garri. Ante esta situación, es fundamental concientizar y educar a los consumidores para reducir las posibilidades de contraer enfermedades transmitidas por alimentos. Garri enfatizó la importancia de aplicar buenas prácticas de higiene, proporcionar acceso a agua potable y promover el uso de sistemas de gestión de la inocuidad de alimentos en toda la cadena alimentaria. Esto implica tomar medidas de seguridad en la producción, procesamiento, almacenamiento y distribución de alimentos, así como también durante su manipulación y consumo.

Marisa Caipo, oficial en Inocuidad y Calidad Alimentaria de la FAO para América Latina y el Caribe, destacó que la inocuidad de los alimentos es crucial, ya que la alimentación es una de las necesidades humanas básicas más importantes, después del aire y el agua. Cuando los alimentos son inocuos, contribuyen a nuestra salud y seguridad alimentaria. Sin embargo, si no lo son, las personas no pueden desarrollarse plenamente, la pobreza no disminuye y una vida saludable no es posible.

Caipo también hizo hincapié en los efectos del cambio climático en la seguridad alimentaria. El cambio climático afecta la producción primaria de alimentos, promoviendo el crecimiento de mohos y la formación de toxinas perjudiciales para la salud. Además, los cambios en la temperatura pueden conducir a un aumento de plagas, lo que aumenta los problemas fitosanitarios y la posibilidad de contaminación de los alimentos por insectos.

Otro aspecto importante es el impacto del cambio climático en los suelos. La degradación del suelo y la presencia de metales nocivos afectan la salud primaria de las personas. Estos efectos del cambio climático en los alimentos resaltan la necesidad de adoptar un enfoque más sistémico, como el enfoque de «Una Salud» propugnado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este enfoque busca equilibrar la salud de las personas, los animales y los ecosistemas, reconociendo la interconexión entre ellos.

En relación a esto, el Colegio de Nutricionistas bonaerense emitió una serie de recomendaciones para fomentar la inocuidad alimentaria. Entre ellas se encuentran lavarse las manos antes de preparar alimentos y hacerlo frecuentemente durante la preparación, separar los alimentos crudos de los cocinados y de los listos para consumir, utilizando utensilios y recipientes diferentes. También se recomienda cocinar completamente los alimentos, prestando especial atención a la carne, pollo, huevos y pescado, y hervir adecuadamente alimentos como sopas y guisos. Es esencial mantener los alimentos a temperaturas seguras y utilizar agua potable y materias primas seguras. Además, se debe tener cuidado al seleccionar los productos crudos que serán consumidos.

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