El agua donde inunda y donde falta
Fuente: El Esquiú.com
Nuestro país está conmovido a través de los medios de comunicación, por las inundaciones que tienen epicentro en Buenos Aires, La Plata, Santa Fe, Entre Ríos y alrededores, que han dado como contraprueba la solidaridad social de la que es capaz el ser humano, pero el daño ya está hecho. Porque hay que ponerse en el cuero de cada uno de los afectados vivientes, más todo los que han fallecido y, desde lejos les hacemos llegar nuestra solidaridad ante tamaña desgracia provocada por la naturaleza hostil que el agua, en superabundancia, se ha ensañado.
Toda esta alarma nacional emanada desde esos lugares es posible porque allá manejan el país nuestro de cada día, ya que centralizan la comunicación, como también las finanzas, la economía política, lo socio cultural, las ciencias, las artes, el deporte, los gremios y sindicatos obreros, todo para los metropolitanos.
En Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luis, es muy difícil que la Madre Naturaleza nos castigue de tal forma, porque en nuestras provincias mediterráneas el vital elemento agua no abunda y, al contrario, siempre falta, hasta para beberla y lavarse la carao. Pero de tan crónica enfermedad social, la sequía ya se ha culturalizado en casi todos nosotros, provincianos y provincianas, y se sufre con la falta de agua para todo, desde la producción agropecuaria, hasta la contaminación ambiental minera, donde la poca agua puede estar contaminada, intoxicando y enfermando con leucosis o leucemias, que ya denunciamos en 1988 a raíz del mapeo epidemiológico que realizamos con colegas sanitaristas, enviados por nuestro pedido a la Escuela de Salud Pública de la Universidad Nacional de Córdoba, la Dra. Susana Alem y el Dr. Alberto Osella, en Santa María, Andalgalá, Belén, y falta continuar con este trabajo científico, que fue aportado por el Ministerio de Salud nuestro.
No puedo negar que tuvimos una fugaz repercusión local y algo nacional, pero fue efímera en su momento. La ciencia de la hidrología tiene que tomar muy en serio el grave problema de nuestra falta de agua, ya que el crecimiento demográfico de nuestra ciudad es muy importante por el crecimiento vegetativo propio, más las migraciones del interior de Catamarca hacia este Valle Central, algo muy grave que necesita urgente tratamiento político económico. ¿Cómo puede ser?
Comparemos Santiago del Estero, cuyo gobierno radical del Dr. Zamora, muy inteligente, logró el apoyo del Gobierno Nacional y aprovechando las aguas de sus dos grandes ríos, el Dulce al este y El Salado al oeste, con el apoyo nacional solidario han construido más de 1200 kilómetros de canales de riego, con un surgimiento importante en agricultura y ganadería que de haber tenido unas 500.000 cabezas de ganado hace 10 años, ahora cuenta con 3.000.000 y en esta provincia hermana se produce en lácteos el 5% del total nacional. Esto es lo que significa amar la tierra y a su gente, tener conciencia o conocimiento del poder y no hacerse el cuzco lanudo en contra del grande. ¿Qué tal?
Pero volvamos a Catamarca, por el agua que es el alma de las fincas, como lo escuché de niño allá en Singuil, Potrero del Clavillo se inició el 24 de septiembre de 1974 y el finado Martínez de Hoz con su plan económico del 2 de abril de 1976 lo levantó, que si se lo construye como usina de retrobombeo, puede ser una solución para parte de nuestras tierras; las presas de Los Ángela, El Rodeo, Las Juntas, Río Ambato y, si no nos apuramos, vamos a sufrir sed de agua, la población crece por minutos y el tiempo pasa más rápido que nuestra imaginación creadora.
Las comunas, las intendencias, tienen que estudiar y asesorarse científicamente para solucionar el problema, ya que la comuna es la escuela primaria de la democracia; ellos y ellas, vosotros, nosotros, él tú y yo tenemos que actuar seriamente para ganar agua que tanta falta nos hace, pero el centralismo de los porteños nos inunda del agua que les sobra y nada es lo que dicen de lo que a nosotros nos falta. Levantemos nuestras voces unidad y solidarias por nuestros hijos y nietos, que en poco tiempo tendrán serios problemas por la falta de agua y aunque no queremos, no podremos eludir la teoría negativa pero realista del monje anglicano Tomás Roberto Mathus (1766-1834), cuando establecido en su mentalidad “pesimista”, que debía ponerse un límite a la procreación humana, porque la cantidad de nacimientos iba en progresión geométrica, es decir 2×2=4; 4×4=16; 16×16=256; etc. Mientras que la producción de alimentos, digamos nosotros agua, va en proporción aritmética (2×2=4; 4×2=8; 8×2=16; etc.) y ahora que tenemos madres niñas, que de tres generaciones por 100 años, ahora se calculan cuatro generaciones ¿qué es lo que pasará?.
En Córdoba ya hay problemas por la poca agua, y han hecho estudios de prospección para llevar agua desde río Paraná y, aquí, ¿qué han hecho los políticos previniendo este grave problema? Para colmo, Potrero de Clavillo está colapsado desde el 2 de abril de 1976 por obra y desgracia del finado José Alfredo Martínez de Hoz. Ellos, vosotros, nosotros, él, tú y yo debemos ocuparnos del grave problema del agua en este valle de lágrimas, como dice el Ave María.
