El amor y el corazón, una conexión real en San Valentín

En el marco del Día de los Enamorados, la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) ha aprovechado la ocasión para concientizar sobre una afección cardíaca que, aunque su nombre suene poético, puede tener serias implicancias en la salud: el «Síndrome del Corazón Roto».

Por Dr. Daniel Cassola

También conocido como miocardiopatía de Takotsubo o miocardiopatía inducida por estrés, este síndrome consiste en una disfunción transitoria del ventrículo izquierdo que imita los síntomas de un infarto de miocardio, pero sin obstrucciones en las arterias coronarias.

Este cuadro suele desencadenarse por un episodio de estrés emocional o físico intenso, como la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa, un divorcio, un diagnóstico médico grave o incluso eventos catastróficos como terremotos o accidentes.

“El amor y el desamor afectan el corazón en más de un sentido. En cerca del 90% de los casos, las personas afectadas son mujeres, particularmente en edad posmenopáusica, porque se cree que los estrógenos juegan un papel protector frente a los efectos de la adrenalina, cuyos niveles se disparan en situaciones de estrés intenso, afectando la función cardíaca”, explicó la Dra. Lucía Kazelian, médica cardióloga y Directora del Área Corazón y Mujer de la SAC.

Aunque la evolución de este síndrome suele ser favorable, con una recuperación completa en 3 a 6 meses, algunas investigaciones sugieren que no es tan inofensivo como se pensaba. Puede generar complicaciones graves y su mortalidad es comparable a la de un infarto.

La Dra. Carolina Salvatori, asesora del Consejo de Cardiología Clínica de la SAC, detalló que “los signos y síntomas incluyen dolor torácico, dificultad para respirar, fatiga y cambios electrocardiográficos similares a los de un infarto de miocardio, por lo que es necesario realizar estudios como análisis de sangre, electrocardiograma, ecocardiograma y cateterismo cardíaco para un diagnóstico preciso”.

La Dra. Salvatori destacó que «si bien tradicionalmente se han asociado los problemas cardiovasculares con factores como el colesterol o la hipertensión, un shock emocional puede llevar al corazón a una situación de extrema vulnerabilidad, por lo que el estrés emocional también juega un papel fundamental”.

Por su parte, la Dra. Kazelian enfatizó que «es necesario que las personas tomen conciencia de la relación entre sus emociones y la salud cardiovascular. Aprender a gestionar el estrés es clave para prevenir esta y otras afecciones del corazón». Desde la SAC, se recomienda la práctica de meditación, yoga, terapia psicológica y otras técnicas de manejo emocional para reducir el impacto del estrés en el sistema cardiovascular.

Más allá de los riesgos emocionales, el amor también puede ser un aliado para la salud cardiovascular. El Dr. Omar Prieto, Secretario Científico del Área Corazón y Mujer de la SAC, explicó que “múltiples investigaciones han demostrado que las personas con relaciones estables y satisfactorias presentan menores niveles de cortisol, la principal hormona del estrés, lo que contribuye a una menor reactividad cardiovascular y una reducción en la presión arterial, disminuyendo así el riesgo de hipertensión y eventos cardíacos”.

Un metaanálisis que analizó datos de 148 estudios con más de 300.000 participantes concluyó que el apoyo social reduce a la mitad el riesgo de mortalidad, un beneficio comparable al de dejar de fumar o mantener una actividad física regular.

Además, se ha demostrado que el amor y el afecto favorecen la liberación de oxitocina, una neurohormona con propiedades vasodilatadoras y antiinflamatorias que protege contra la disfunción endotelial y la aterosclerosis.

El Dr. Prieto también señaló que las relaciones afectivas promueven hábitos de vida más saludables. «Las personas con una red de apoyo emocional tienen mayor adherencia a tratamientos médicos, realizan más actividad física y presentan menor incidencia de tabaquismo y consumo excesivo de alcohol, factores ampliamente relacionados con la prevención cardiovascular».

La ciencia nos recuerda que el amor, más allá de ser una experiencia subjetiva y emocional, tiene efectos tangibles sobre la salud del corazón. Actúa como un modulador del estrés, un regulador de la inflamación y un promotor de conductas cardiosaludables. En este San Valentín, además de celebrar el amor, también es un buen momento para reflexionar sobre su impacto en nuestro bienestar físico y emocional.

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