El calentamiento global potencia a los huracanes como el Ida, que provocó 44 muertes en New York

Todas las características de los huracanes se potencian y provocan un efecto más devastador. En las últimas horas, por las inéditas inundaciones, se reportaron al menos 44 muertes en el área de New Jersey y New York. Los científicos coinciden en que este tipo de tormentas serán más comunes.

Por Dr. Daniel Cassola

Cuando el mundo supere la pandemia habrá toda una serie de problemas que quedarán en primera plana para el debate y, en lo posible, para pensar soluciones. Uno de ellos, quizás el más importante, sea el del calentamiento global. Huracanes en el norte, tifones en el sur, inundaciones y sequías extremas, son todas caras del mismo fenómeno que afecta a todo el planeta.

Al menos 44 personas fallecieron en las últimas horas en Nueva York y otros puntos de la costa noreste de Estados Unidos debido a las históricas lluvias torrenciales e inundaciones que provocó el paso del huracán Ida. Las calles se convirtieron en ríos y el servicio del metro (subte) se inundó. Las imágenes que circulan en todos los medios son impactantes y grotescas. Al menos 13 de los muertos que se registraron en las últimas horas quedaron atrapados en sótanos de distintos barrios neoyorquinos.

Según informó la congresista demócrata Alexandra Ocasio-Cortez en Twitter se trata de “personas que viven en sótanos no registrados y que no cumplen las reglas de seguridad, gente trabajadora, familias inmigrantes y con bajos ingresos”. El agua en el Golfo de México está más caliente que lo habitual, lo que potenció a Ida. El paso del huracán además arrancó árboles y dejó sin luz a más de un millón de usuarios.

El huracán Ida fue la última de las tormentas consecutivas que azotaron a Louisiana en los últimos años. Pero Katharine Hayhoe, científica en jefe de Nature Conservancy y profesora de la Texas Tech University, dijo que una distinción importante no es la frecuencia de las tormentas sino su gravedad.

“Siempre hemos tenido huracanes, siempre hemos tenido olas de calor, siempre hemos tenido inundaciones y sequías, pero lo que está haciendo el cambio climático es cargar los dados meteorológicos en nuestra contra”, explicó Katharine Hayhoe, científica y profesora de la universidad Texas Tech.

Los huracanes, también llamados ciclones tropicales o tifones, se están intensificando debido al calentamiento del océano, que según los estudios ha absorbido aproximadamente el 90 por ciento del exceso de calor del planeta atrapado por los gases de efecto invernadero emitidos por los humanos. Un estudio reciente encontró que el planeta está atrapando aproximadamente el doble de calor que hace casi 15 años. Por cada grado adicional de calor, los científicos dicen que no solo seguirá aumentando la proporción de ciclones intensos, sino que también se pronostica que los eventos de lluvia extrema se intensificarán en aproximadamente un 7%.

Ida tocó tierra en Louisiana como categoría 4, y ahora está empatado en los libros de récords con Laura, que en 2020 fue registrado como el huracán más fuerte que tocó tierra allí. Los datos satelitales también muestran que las tormentas se están volviendo más lentas, particularmente después de que tocan tierra, según Hayhoe. Las tormentas más lentas y más grandes significan que pueden cubrir un área más grande, quedarse encima y arrojar más lluvia durante ese período de tiempo.

Además, un estudio de 2020 publicado en la revista Nature encontró que las tormentas se mantienen más fuertes tierra adentro que hace cinco décadas. Dado que los huracanes son alimentados por agua cálida del océano, tienden a debilitarse sobre la tierra, pero en los últimos años han estado arrasando por más tiempo después de tocar tierra. La marejada ciclónica, la inundación que ocurre cuando los vientos huracanados empujan el agua del océano sobre la tierra, también está empeorando debido al aumento del nivel del mar. Hayhoe dijo que la marejada ciclónica puede inundar un área más grande ahora de lo que lo haría con un huracán de la misma intensidad hace unos 50 o 100 años.

A medida que el agua se acumula a lo largo de la costa, los ríos y arroyos que desembocan en el océano también pueden bloquearse, lo que obliga a que los niveles del agua aumenten río arriba. “La conclusión es que el cambio climático no es solo un problema ambiental o un problema costero, el cambio climático es un problema de todo, un problema humano”, dijo Hayhoe.

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