En Argentina, 400.000 personas padecen artritis reumatoidea

Por Redacción Curar con Opinión

En la Argentina, alrededor de 400.000 personas viven con artritis reumatoidea, una enfermedad crónica que, de no tratarse a tiempo, puede provocar daño irreversible en las articulaciones, complicaciones graves y discapacidad. Según la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR), la prevalencia se ubica entre el 0,8 y el 1 % de la población adulta, con un claro predominio en mujeres, que la padecen tres veces más que los varones. La edad de inicio suele situarse entre los 30 y los 50 años, etapa en la que el diagnóstico temprano resulta decisivo.

Las enfermedades reumáticas, popularmente conocidas como “reuma”, conforman un grupo amplio de trastornos que afectan al aparato locomotor —articulaciones, músculos, tendones, ligamentos y huesos—, aunque también pueden comprometer órganos internos y vasos sanguíneos. Entre ellas se destacan la artritis reumatoidea, el lupus, las espondiloartritis, la artrosis, la gota y la fibromialgia. Sus causas son en gran medida desconocidas, aunque se reconoce la influencia de factores autoinmunes, metabólicos, mecánicos y neurobiológicos. Asimismo, la predisposición genética desempeña un papel central: tener familiares con alguna de estas patologías aumenta el riesgo de desarrollarlas. Otros factores como el tabaquismo, el estrés, las infecciones crónicas y los malos hábitos alimentarios pueden actuar como desencadenantes en personas vulnerables.

El impacto de estas enfermedades no se limita al dolor y a la rigidez articular. El cansancio persistente, la debilidad muscular y las limitaciones funcionales suelen afectar la vida social, emocional y laboral de los pacientes. En muchos casos, quienes padecen artritis reumatoidea ven reducida su jornada laboral o deben abandonar sus empleos por la progresión de la enfermedad. A ello se suma la dificultad para acceder de manera equitativa a los tratamientos en distintas regiones del país, lo que agrava las desigualdades en salud.

Frente a este escenario, los especialistas insisten en que la consulta oportuna es fundamental. El diagnóstico en etapas tempranas, basado en la clínica, análisis de laboratorio e imágenes, permite iniciar un tratamiento capaz de frenar la progresión y mejorar la calidad de vida. En el caso de patologías como las espondilitis, el retraso en la consulta es frecuente, ya que los síntomas —como la rigidez matutina y el dolor de espalda de reposo— suelen confundirse con molestias comunes.

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