La contaminación por plásticos alcanza una nueva marca histórica
El mundo se encuentra inmerso en una crisis ambiental sin precedentes debido a la producción descomunal de plástico. Este material se ha convertido en uno de los mayores contaminantes del suelo, el aire y los océanos.
Por Dr. Daniel Cassola
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha dedicado el Día Mundial del Ambiente de este año, que se celebró ayer, al tema del plástico, bajo el lema «Por un planeta libre de plásticos».
Para comprender la magnitud del problema, es crucial tener en cuenta algunos datos impactantes. La producción de plástico ha experimentado un aumento exponencial en las últimas dos décadas, superando la producción total del siglo XX entre 2003 y 2016. Aproximadamente la mitad de todo el plástico producido se destina a la creación de productos de corta duración o de un solo uso, con una vida útil de menos de tres años. Estos productos son consumidos en su mayoría por países de ingresos altos y medios-altos.
En 2015, el 60% de todo el plástico producido había alcanzado el final de su vida útil y había sido desechado. Un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) revela que menos del 10% de los productos de plástico se reciclan a nivel global. Aunque su vida útil sea corta, los productos de plástico pueden persistir en el medio ambiente durante décadas e incluso siglos.
Según estimaciones, entre 86 y 150 millones de toneladas de residuos plásticos se han acumulado en los océanos hasta la fecha. Esta cifra alarmante continúa aumentando, ya que cada día se vierten más desechos plásticos en el mar. Se estima que en 2016 ingresaron al océano y a otros ecosistemas acuáticos 11 millones de toneladas de residuos plásticos.
Ante este panorama desolador, surge la pregunta de si todos los plásticos son dañinos y cómo se puede controlar su producción y consumo. La respuesta a estas interrogantes requiere aclaraciones, algunas de las cuales son de naturaleza geopolítica. El plástico es utilizado principalmente en envases, representando el 44% de sus aplicaciones, pero también se encuentra presente en productos electrónicos, automóviles e incluso edificios, lo cual corresponde al 18% de los usos. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, el comercio mundial de plásticos moviliza 1 billón de dólares al año, lo que equivale al 5% del comercio mundial de mercancías.
Este mismo organismo estima que en 2021 se comercializaron 369 millones de toneladas de plástico en todo el mundo. Esta cantidad abrumadora podría llenar más de 18 millones de camiones o formar una cola que daría la vuelta al mundo 13 veces. Según Plastic Europe, China fue responsable de casi un tercio de toda la producción de plásticos mediante polimerización y reciclaje en ese mismo año. Estados Unidos, el mayor consumidor per cápita de plástico del mundo, encabeza las exportaciones de plásticos primarios junto con la Unión Europea, Corea del Sur y Arabia Saudita. Cabe destacar que todos estos materiales plásticos son derivados de la industria petrolera.
En respuesta a esta problemática, varios países de América Latina, junto con representantes de la sociedad civil, proponen clasificar los productos plásticos en dos categorías. Por un lado, aquellos que pueden ser reducidos o eliminados significativamente a corto plazo, y por otro, aquellos que actualmente no pueden ser eliminados o reducidos de manera significativa, pero requieren medidas globales de control para fomentar el reciclaje y una gestión y disposición segura. En ambos casos, es fundamental contar con instrumentos legales que lo hagan posible.
