La guerra de los caminos

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Por Dr. Daniel Cassola

En la Guerra de Malvinas murieron 649 soldados argentinos en contacto y más de mil fueron heridos. El terremoto más violento que sufrió el país se produjo en la Ciudad de San Juan, el 15 de enero de 1944, provocando la muerte de diez mil personas. La dictadura más sangrienta de nuestra historia, el Proceso de Reorganización Nacional, dejó un total de 30 mil detenidos desaparecidos, según los organismos de derechos humanos.

Si consideráramos a los accidentes viales como un fenómeno único, asimilable a un conflicto social, nos encontraríamos con un evento comparable a una guerra. Según la Asociación Civil Luchemos por la Vida, en los últimos veinte años 151.244 personas murieron a causa de accidentes de tránsito en las calles, avenidas y rutas argentinas. Millones han resultado heridas, muchas de las cuales sufren discapacidades permanentes.

Es por esto que Luchemos por la Vida y otras asociaciones de la sociedad civil reclaman que la seguridad vial se consolide como una política de estado. Un primer punto tiene que ver con los controles. En muchas localidades se ha implementado la tercerización de los controles viales, que solo tienen un fin recaudatorio. En algún momento hubo un fuerte impulso a los controles de alcoholemia y a que, por ejemplo, los motociclistas utilicen siempre casco.

Desde hace un tiempo los controles de alcoholemia parecen haber desaparecido. Ni hablar de las campañas para utilizar el cinturón de seguridad, con mucha presencia en un determinado tiempo y hoy prácticamente inexistentes.

Otra cuestión sobre la que hacen hincapié las organizaciones es el otorgamiento del registro. Hay tantas formas de dar la licencia de conducir como municipios en el país. Es esperable que alguna vez se establezca un criterio estándar.

También se exige que la educación vial sea sistemática y continua en los programas de estudio de las escuelas. No solo los que van a manejar deben formarse. También los peatones, ya que hay decenas de miles de accidentes que podrían haberse evitado si los peatones hubieran tomado los recaudos necesarios, por ejemplo, al cruzar la calle.

De las víctimas fatales de accidentes de tránsito se destacan en primer lugar los motociclistas (el uso del casco es un gran factor) con el 39 por ciento del total. En segundo lugar los conductores u ocupantes de autos con 32 por ciento, 22 por ciento los peatones y 6 por ciento los ciclistas.

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