La salud del viajero: riesgos y recaudos

Si bien no son frecuentes, las enfermedades que pueden afectarlos se dividen en infecciosas y no infecciosas. Qué hay que tener en cuenta.

Sea por turismo, trabajo o por las más variadas razones, cada año unas 1.100 millones de viajan a diferentes destinos dentro o fuera de su país. En ocasiones, la estadía en esos lugares supone la exposición a ciertos riesgos de salud. Pero en otras, ya sea porque se trata de distancias prolongadas o por las condiciones del viaje, el traslado en sí se transforma en un riesgo.

Si bien no son frecuentes, las enfermedades que potencialmente pueden afectar a los viajeros “tienen que ver con con el estado de salud de la persona (si padece enfermedades cardiovasculares, diabetes, alteraciones de la inmunidad, etc.), con los medios de transporte que utilice (avión, barco, vehículos, etc) y el tiempo que deba permanecer en ellos, sumado al destino del viaje y el tiempo de estadía, explica Francisco Nacinovich, jefe de Infectologia y Control de infecciones del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

Las enfermedades que pueden ocurrir como consecuencia de un viaje pueden dividirse entonces en dos grandes grupos: infecciosas y no infecciosas. “Entre las infecciosas, ha adquirido enorme importancia en Latinoamérica la reciente epidemia de dengue, zika y chikungunya que ha puesto en alerta a la comunidad científica en general y por supuesto a la comunidad que vive y/o viaja en ese extenso territorio. Sin embargo, también existen otras potenciales enfermedades infecciosas que pueden adquirirse en los diferentes países, como la fiebre amarilla, la malaria, la fiebre tifoidea y la hepatitis A, así como otras, como ha sido el brote de sarampión en los EEUU en 2015”, apuntó el infectólogo.

Dentro del segundo grupo, las cardiovasculares son las más frecuentes y pueden afectar no solo a personas con problemas previos, si no a quienes aparentemente están sanas. La trombosis venosa (TEV), por ejemplo, puede afectar hasta a atletas de élite. Y, si bien un coágulo sanguíneo en la pierna o en los pulmones puede ocurrir a cualquier edad, el riesgo se incrementa con el paso de los años. Ese tipo de cuadros se da sobre todo en quienes por diversas causas deben permanecer quietos o con escasa movilidad durante muchas horas, como por ejemplo en un viaje en avión. Por eso, especialistas del Grupo Cooperativo Argentino de Hemostasia y Trombosis (CAHT) recomiendan levantarse periódicamente, estirar las piernas y caminar un poco. En aquellas personas con factores de riesgo, las medidas pueden incluir desde medicación que evite la formación de coágulos (anticoagulantes) hasta el uso de dispositivos mecánicos (medias de compresión, dispositivos de compresión neumática intermitente en las extremidades inferiores), entre otras.

Entre los factores de riesgo de la TEV se cuentan los antecedentes familiares, ser fumador, el consumo de alcohol y la obesidad. En las mujeres hay condiciones adicionales que pueden predisponer las trombosis como el uso de medicaciones que contienen hormonas (anticonceptivos orales y las terapias de reemplazo, por ejemplo), o el haber dado a luz recientemente.

Nacinovich añade otras cuestiones a tener en cuenta antes de viajar:

-Infórmese sobre las potenciales enfermedades que existan en su destino.

-Si padece alguna enfermedad (cardiovascular, pulmonar, hematológica, diabetes, cáncer u otras enfermedades que alteren sus defensas) recuerde que puede ser más vulnerable a padecer ciertas infecciones o a sufrir enfermedades cardiovasculares que pueden ser prevenidas.

-Las personas con enfermedad cardiovascular y/o con diabetes, deben consultar antes del viaje para evaluar las vacunas que hacen falta según su edad y tipo de enfermedad. Además, deben consultar a su médico sobre la necesidad de tomar otros recaudos para situaciones como: viajes prolongados, buceo, prevención de trombosis, enfermedad por movimiento, mal de montaña, entre otras.

-Para algunos destinos, pueden ser necesarias vacunas adicionales (que no están en el calendario oficial) y también algunos países suelen reclamar la aplicación de alguna vacuna para permitir el ingreso al territorio (ej: vacuna para la fiebre amarilla en el sudeste asiático).

-Deberá tener en cuenta la anticipación con la que debe aplicarse la vacuna, ya que en algunos casos la protección de las mismas comienza de 10 a 14 días luego de su aplicación.

Fuente: Clarín

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