Cáncer infantil: la clave es estar alerta para llegar al diagnóstico temprano
Por Dr. Alejandro Turek, médico especialista en Oncología (M.N. 65.164)
De todas las ramas de la oncología, ninguna se destaca tanto en el país como la pediátrica. Argentina cuenta con centros y profesionales de excelencia para el diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades. A diferencia de algunos tumores del adulto (muy frecuentes), el cáncer infantil (poco frecuente) no se puede prevenir. Si se conocen algunas patologías predisponentes, que afectan a su sistema de defensas.
Según el Registro Onco-pediátrico Hospitalario Argentino (ROHA), cada año se les diagnostica cáncer a alrededor de 1.270 chicos con una tasa de incidencia de 124 por millón. Los tumores más frecuentes en menores de 15 años en nuestro país son las leucemias agudas (30-40%), los tumores cerebrales (20%) y los linfomas (13%). El aumento en la sobrevida (65% en la Argentina según estadísticas oficiales) de los niños con cáncer se debe al diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y el cuidado integral del paciente en servicios especializados.
En nuestro país los niños aún llegan al diagnóstico con tumores avanzados, cuando las posibilidades de curarlos son más difíciles. Además, según cada tumor, estos niños necesitan distintos niveles de complejidad diagnóstica y terapéutica la cual no se encuentra accesible de igual manera en todas las regiones del país. Sin ánimo de asustar a los padres les recordamos entonces algunos signos y síntomas de alarma y alerta que deben ser motivo de consulta inmediata, además de los controles en salud que deben realizar periódicamente con su pediatra o servicio de consulta habitual:
Cansancio extremo, palidez de piel y mucosas, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, aumento de tamaño de los ganglios, sensación de plenitud luego de ingerir escasa cantidad de alimentos, inflamación y/o dolor abdominal, tos persistente, ronquera, dificultad respiratoria, dolor óseo o muscular intenso, vómitos, dolor de cabeza de duración no habitual. La consulta temprana permite el diagnóstico oportuno y la terapia adecuada, siendo los niños mejores respondedores que los adultos a los tratamientos oncológicos.

