Por Dr. Daniel Cassola
Llegamos al último capítulo de un larguísimo año electoral. Hoy es el último día de campaña, luego queda solo reflexionar y votar.
Tanto Mauricio Macri, por Cambiemos, como Daniel Scioli, por el Frente Para la Victoria, llegan con chances al ballotage del domingo.
Quien gane deberá ejercitar el don de acordar. El tablero político queda con distintas expresiones en las gobernaciones provinciales y también en las cámaras legislativas.
Ante el contexto mundial que asoma para la próxima década, es deseable que de a poco se vaya concertando la unión de todos los argentinos.
Las fronteras se están volviendo más rigurosas por el avance del terrorismo. Europa está en guerra en su propio territorio. Estados Unidos y Rusia están al borde de decretar nuevas intervenciones militares.
No solo debemos enfrentar las amenazas de los grupos terroristas compuestos por humanos sino también hay una larga lista de desafíos que tienen que ver con lo sanitario.
La Organización Mundial para la Salud está difundiendo en esta semana información para pelear contra la resistencia a los antibióticos.
El mal uso de estos productos fortalece a las bacterias y mejora sus posibilidades de enfermarnos. Para encarar esta campaña y cualquier otra es importante que la información pueda fluir.
En cualquier momento vamos a tener que enfrentar una patología como lo fue el Ébola o la gripe A en años pasados.
Cualquier problema, desafío o meta que queramos alcanzar es más factible en fraternidad, si todos tiramos para el mismo lado.
Esto no quiere decir que no haya disidencias, debates y opiniones encontradas. Simplemente debemos acordar que hay cuestiones en las que todos debemos acordar. Y para eso todos tienen que ceder un poco.
Un deseo para después del domingo es que se acaben los fanatismos. Ya el mundo tiene demasiados problemas ligados al extremismo y los fanáticos religiosos, políticos o de cualquier índole.
Tenemos todo para ser un gran país, pero necesitamos estar unidos.









