Por Dr. Daniel Cassola
Esta semana se hizo famoso un vecino de Palermo que rompió a hachazos el auto de otra persona que, incorrectamente, lo había estacionado en la puerta de su garage.
Pero si buscamos con atención en los diarios nos vamos a encontrar con que la violencia cotidiana entre vecinos es mucho más habitual de lo que parece.
Y hay casos verdaderamente terribles. El primero de octubre un vecino mató a otro en Mataderos luego de discutir por la construcción de una medianera. En abril se produjo un caso muy similar en Lomas de Zamora, cuando un vecino mató a otro porque realizaba demasiado ruido en la obra de refacción de su casa.
En julio un psiquiatra mató a un vecino en Olivos luego de discutir por los ruidos que emitían los perros del hombre luego asesinado. Y, como último ejemplo, contamos que en febrero en Quilmes un señor le disparó a otro luego de una discusión. Más tarde, los vecinos del acribillado le prendieron fuego a la casa del hombre que disparó.
Son los casos más extremos de una situación que se vive cotidianamente. Al parecer, nos cuesta horrores convivir con nuestros pares.
Según un estudio de la ONG Defendamos Buenos Aires, en la provincia de Buenos Aires se producen 22 casos por día de denuncias por problemas de convivencia. Y en la Ciudad de Buenos Aires la cifra es de 10. En ambas localidades las denuncias aumentan durante los meses de enero y diciembre.
Hay en marcha algunas soluciones, pero todavía no tienen gran alcance. En la provincia de Buenos Aires se está iniciando un programa de componedores vecinales, que comenzó en La Plata y se proyecta para todo el territorio provincial. En la Ciudad, los Centros de Gestión y Participación, los CGP, cuentan con mediadores vecinales, funcionarios a los que se puede recurrir ante un conflicto.
Ante las cifras surge la necesidad imperiosa de ser mejores vecinos. Lo mejor es empezar por casa, y tratar de adoptar costumbres que no perturben a los demás.
Por ejemplo, una cuestión habitual de disputa suelen ser las deposiciones de los perros. Incluso es un problema sanitario, ya que según el Gobierno de la Ciudad, se registra un aumento considerable de la cantidad de excrementos que se registran en las calles y veredas de la ciudad. Por los parásitos que viven en las deposiciones puede haber riesgos para la salud.
Además de mantener la higiene del barrio, es recomendable no provocar ruidos molestos salvo que sea imprescindible, como puede ser durante una refacción del hogar. En tal caso, tratar de no perturbar los horarios en los que generalmente la gente descansa.
Somos muchos en ciudades cada vez más pobladas. Mantener la calma y respetar al otro, al vecino, es fundamental para que podamos tener una mejor calidad de vida.










