Los alimentos irradiados, los nuevos productos larga vida
Por Dr. Daniel Cassola
A priori, y quizás por un prejuicio, al escuchar que un alimento es irradiado no da la idea de salubridad, pero bien podría ser todo lo contrario. La cadena de frío y el cuidado de los alimentos perecederos, que son aquellos que deben ser conservados refrigerados, es uno de los puntos clave que deben tenerse en cuenta para evitar enfermedades.
Hasta no hace muchos años, la carne, el pollo y el pescado se compraban casi en el día que se iban a consumir y no se guardaban más de dos o tres días en la heladera. Luego, con la era de los «congelados» y la presencia del freezer en la mayoría de los hogares, comenzó a ser una práctica habitual tener un stock de alimentos.
Ahora, la industria alimenticia va un paso más allá. Y debido a una reforma en el Código Alimentario Nacional (CAA) podrán adquirirse en los supermercados una nueva generación de alimentos «larga vida». Estamos de carne que puede durar hasta un año y verduras que no se van a pudrir por semanas. El método de conservación está basado en tecnología nuclear y consiste en exponer la comida a una dosis de radiación para eliminar sus microorganismos.
Según el Ministerio de Agroindustria de la Nación, se incorporaron al CAA nuevas categorías de alimentos irradiados como bulbos, tubérculos y raíces; frutas y vegetales frescos; cereales y sus harinas, legumbres, semillas, oleaginosas, frutas secas; vegetales y frutas desecadas, hierbas secas y tés de hierbas; hongos de cultivo comestibles; pescados y mariscos; aves, carne bovina, porcina, caprina, y alimentos de origen animal desecados.
El miembro de la red de Seguridad Alimentaria del Conicet Gerardo Leotta consideró que la medida vino a dar respuesta a una demanda de mayor seguridad de la industria alimentaria. «Trabajaron muchos investigadores y se llegó a la conclusión de que, por ejemplo en las carnes, la irradiación aporta mayor seguridad desde el punto de vista microbiológico y más vida útil, en combinación con el frío», explicó el especialista, quien remarcó que «esto no reemplaza las buenas prácticas de manejo».
Sobre eventuales consecuencias para la salud de las personas que consuman este tipo de alimentos, el investigador destacó que «los niveles de radiación aprobados no generan ninguna consecuencia en la salud». «Nada ingresa al CAA si perjudica a la salud», enfatizó.
En el mundo hay aproximadamente unas 200 plantas de 32 países. El que más comida procesa es China. El segundo es Estados Unidos, donde ya hay unas 50 plantas, y la práctica también se lleva a cabo en Francia, India, Australia, Brasil, Chile, México, Japón y Sudáfrica. En total, se estima que ya se irradian más de 700 mil toneladas de alimentos al año. En Argentina, la técnica se aplica desde 1988, pero de forma muy limitada. Hasta ahora se podía emplear solamente en siete productos: frutilla, espárragos, papa, cebolla, ajo, especias y hongos.
El proceso está aprobado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
