Los daños colaterales de la pandemia: marcado deterioro en los pacientes de enfermedades no transmisibles

Luego de 130 días de cuarentena se registra un alto abandono de controles y tratamientos, mientras que se registran menos consultas por enfermedades no relacionadas con el coronavirus.

Por Dr. Daniel Cassola

Las enfermedades cardiológicas, oncológicas y neurológicas requieren, para tener un pronóstico favorable, de un estricto seguimiento de los controles y los tratamientos. A una semana de llevar cinco meses de cuarentena, más o menos estricta, la poca concurrencia de los pacientes a los consultorios, a los estudios de diagnóstico o a los chequeos preventivos continúa siendo un problema.

“Al abandonar los controles, todo lo que hemos avanzado en prevención en los últimos 30 años, se cayó como una torre de naipes, sin un correcto control de los factores de riesgo, se estima que habrá entre 7.000 a 10.000 fallecidos más a las 100.000 muertes que existen al año por causas cardiovasculares”, advirtió Alberto Alves de Lima, director médico del Instituto Cardiovascular ICBA.

Las enfermedades cardiovasculares, especialmente el infarto agudo de miocardio y el Accidente Cerebro Vascular (ACV), son las principales causas de muerte en Argentina. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en el año 2017 fallecieron 97.219 personas por causas cardiovasculares, lo que representa el 28,5 por ciento del total. Los especialistas del ICBA aseguran que en Argentina, cada día, fallecen, en promedio, 266 personas por problemas cardiovasculares. Ayer, en un nuevo récord, se informaron 241 muertes por coronavirus.

Las cuentas que manejan en institutos especializados como el ICBA son sencillas. Según los estudios que se continúan haciendo durante la pandemia, hay un 50 por ciento menos de consultas por infartos y, por lo tanto, una duplicación de la mortalidad. Consultan la mitad, se mueren el doble. Cuando se produce un infarto son cruciales las primeras seis horas. Si se logra desbloquear la arteria afectada en ese tiempo el pronóstico es mucho más favorable. Si se tardan 12 horas o más, la muerte tiene el doble de posibilidades de ocurrir. Si directamente no se consulta el riesgo se multiplica por tres.

A modo de reflejo de lo que está sucediendo el ICBA publicó una serie de estadísticas en las que se comparan las prestaciones dadas durante el año pasado y el actual, en pandemia y con cuarentena. Las bajas que se registran son realmente preocupantes. Las consultas totales por emergencia disminuyeron un 32 por ciento, hubo un 18 por ciento menos de internaciones, 24 por ciento menos en el área crítica y, quizás el dato más saliente, se realizaron un 48 por ciento menos de cirugías cardíacas centrales.

¿Por la baja en la actividad y el movimiento hubo menos infartos y ACV? ¿Cómo influyen la angustia que produce la pandemia y el deterioro de la situación económica? Unos años después de la crisis de 2001 un estudio de la Fundación Favaloro reveló que, por todo el trance que provocó el corralito, la pauperización y la incertidumbre de ese momento el índice de enfermedades cardiovasculares mostró un salto significativo durante buena parte de 2002. Hoy quizás estemos ante un escenario similar, con miles de negocios cerrados y empresas quebradas.

Sería importante que las autoridades sanitarias, además de informar sobre las medidas de prevención para evitar el contagio del coronavirus, insten a la población a volver a los consultorios, los diagnósticos, los chequeos y los tratamientos. Sino estamos, como dice el dicho, desnudando a un santo para vestir a otro.

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