Los planes y proyectos de Mario Lugones al frente del Ministerio de Salud
Mario Lugones asumió como ministro de Salud hace apenas dos meses, pero su trayectoria en el gobierno de Javier Milei lo posiciona como una figura clave en la reestructuración del sistema sanitario.
Por Dr. Daniel Cassola
Tras dejar la presidencia de la Fundación Sanatorio Güemes para convertirse en asesor en salud, Lugones ha promovido propuestas de desregulación que han generado intensos debates y protestas en distintos sectores. Entre las iniciativas más controvertidas de Lugones está la concesión al sector privado de los hospitales nacionales, excluyendo al prestigioso Hospital Garrahan, que atiende casos pediátricos complejos de todo el país.
Esta propuesta se basa en el modelo británico de los años 90, donde hospitales públicos pasaron a ser gestionados por empresas privadas. Sin embargo, estudios recientes, como uno publicado en The Lancet, evidencian que este tipo de privatizaciones puede comprometer la calidad del servicio y generar desigualdades.
Actualmente, el gobierno nacional administra directamente cuatro hospitales (Laura Bonaparte, Baldomero Sommer, Ramón Carrillo y Posadas) y tiene participación mayoritaria en siete Servicios de Atención Médica Integral para la Comunidad (SAMIC), como el Garrahan y el Hospital El Cruce. El Ministerio busca transferir estos centros a las provincias, pero sin los fondos necesarios, lo que ha generado rechazo por parte de los gobernadores.
Las políticas de ajuste impulsadas por Lugones han tenido un impacto directo en sectores vulnerables, como las personas con discapacidad. Entre los recortes se encuentran la reducción en el transporte hacia escuelas y terapias, así como en la cobertura de maestros integradores. Estos ajustes han provocado múltiples marchas, incluyendo la reciente protesta en la Quinta de Olivos, liderada por familias y prestadores de servicios.
Además, el presupuesto para medicamentos en hospitales nacionales ha sido objeto de reestructuración. Lugones exigió a los centros de salud reducir en un 35% los costos de compra, lo que ha generado incertidumbre sobre la posibilidad de garantizar el abastecimiento necesario.
El Hospital Garrahan, ícono de la atención pediátrica de alta complejidad, enfrenta una crisis con múltiples jornadas de paro en reclamo de mejoras salariales. Los trabajadores exigen aumentos que alcancen la canasta básica y mejores condiciones laborales para detener la fuga de personal hacia el sector privado.
Asimismo, los recortes en las pensiones por discapacidad y la desregulación del transporte han intensificado el descontento en un sector que ya enfrenta dificultades económicas y administrativas. Lugones defiende sus medidas argumentando que el sistema de salud debe ajustarse a un modelo más eficiente y descentralizado, acorde al federalismo que establece la Constitución. Sin embargo, expertos en salud pública advierten que las políticas actuales priorizan la reducción de costos sobre la calidad del servicio.
El médico Carlos Regazzoni destacó que si bien es positivo revisar estructuras ineficientes, las reformas deben estar motivadas por principios médicos y no únicamente económicos. Otros críticos señalan que las medidas propuestas no contemplan la realidad socioeconómica argentina, donde un tercio de la población carece de cobertura de salud privada.
Con la aprobación del presupuesto 2025 en suspenso, el Ministerio asegura que los hospitales nacionales seguirán funcionando, aunque las alternativas de concesión privada o transferencia a las provincias se mantendrán en evaluación. Mientras tanto, las protestas y el debate político continúan marcando el camino de una reforma que podría redefinir el acceso a la salud en Argentina.
