Los prestadores de salud en Argentina continúan atravesando una situación crítica
La salud privada en Argentina enfrenta un panorama complejo. Un informe reciente elaborado por la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina (Adecra) y la Cámara de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio (Cedim) enumera las dificultades que atraviesan estas instituciones.
Por Dr. Daniel Cassola
Bajo el título “Para entender la crisis de los prestadores médicos privados”, el estudio denuncia un escenario “frágil”, marcado por el atraso en las tarifas respecto a la inflación, restricciones económicas post-pandemia y distorsiones regulatorias.
El informe detalla cómo la brecha entre los costos de las instituciones y los ingresos por sus servicios se amplió en los últimos años. Durante 2020, en plena pandemia, las tarifas del sector quedaron congeladas, mientras la inflación avanzaba, pero a un ritmo más lento de lo que lo haría después. Sin embargo, tras la segunda ola de COVID-19, la inflación se aceleró nuevamente, alcanzando un 100% interanual en marzo de 2023.
Aunque las tarifas comenzaron a ajustarse, lo hicieron a un ritmo inferior al de la inflación, dejando a los prestadores en desventaja. Según el informe, en 2024, las tarifas se situaron ligeramente por encima del nivel del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2020. Sin embargo, el costo de producir servicios de salud —incluyendo insumos, equipamiento y salarios— se mantuvo consistentemente por encima de los ingresos, profundizando el desequilibrio financiero.
Para sortear esta crisis, las entidades han recurrido a mecanismos temporales que, aunque garantizan la operatividad, comprometen la viabilidad a largo plazo. El informe identifica tres tipos de resultados financieros:
- Monetarios de caja: Representan los ingresos corrientes menos los egresos. Si bien permiten la supervivencia inmediata, no aseguran una sustentabilidad futura.
- Económicos devengados: Reflejan la acumulación de obligaciones de pago y derechos de cobro aún no efectivizados.
- Intangibles: Incluyen el impacto reputacional derivado de la calidad percibida del servicio.
La finalización de la Emergencia Sanitaria, prevista para julio de 2025, podría agravar aún más la situación. Esta medida había suspendido los juicios de ejecución fiscal y otras acciones por deudas impositivas contraídas por las instituciones. Aunque su prórroga representa un alivio temporal, las entidades advierten la necesidad de una solución estructural para garantizar la sostenibilidad del sector.
La ocupación de camas y recursos es un factor clave para la estabilidad económica de los prestadores. Según el informe, entre el 70% y el 80% de los gastos operativos corresponden a la dotación de personal, insumos y equipamiento, costos que deben mantenerse incluso en periodos de baja ocupación.
Tras el desplome inicial durante el confinamiento de 2020, la ocupación mostró una recuperación gradual entre 2021 y 2022. Sin embargo, en 2023, una nueva caída —aunque no por debajo del 90%— agravó el estrés financiero de las instituciones. Esto, combinado con la aceleración inflacionaria y la falta de ajustes adecuados en las tarifas, incrementó la presión sobre el sistema.
La supervivencia del sistema, clave para el bienestar de millones de argentinos, depende de encontrar un equilibrio entre ingresos, costos y calidad de servicio. Con la prórroga de la Resolución 617/24 como medida temporal, este informe indica que el desafío radica en garantizar la sostenibilidad económica sin comprometer la reputación ni la calidad de la atención médica.
