Maratón: No todas las muertes se pueden evitar

Por Dr. Daniel Cassola

La muerte es condición de la vida. Aún no hemos descubierto aquello que puede vivir sin eventualmente morir alguna vez. La medicina tiene sus límites demarcados por esta condición humana.

En el Media Maratón que se corrió ayer en Buenos Aires falleció un hombre de 55 años por un paro cardíaco mientras participaba de la competencia. No era un deportista improvisado sino que ya había participado de varios eventos similares. Además presentó en tiempo y forma todos los estudios que se pedían desde la organización: distintos análisis, ecodoppler, ecocardiograma y ergometría.

Durante la carrera hubo veinte ambulancias a disposición y un médico en cada uno de los 21 kilómetros de carrera. En este caso se atendió al afectado pero no pudo evitarse la muerte.

De todos modos vale destacar que antes de realizar actividad física hay que visitar a un médico para que nos haga un apto, se presente o no antecedentes coronarios o cardiovasculares, para prevenir la muerte súbita en el deporte.

Los controles médicos precompetitivos y periódicos permiten detectar afecciones potencialmente mortales que impidan la realización de prácticas deportivas de alto rendimiento. Sin embargo, a pesar de un estudio correcto, no todos los casos de muerte súbita pueden ser previstos y evitados, según informó hoy en un comunicado la Fundación Cardiológica Argentina.

En los últimos años hemos visto la proliferación de centros que ofrecen estas constancias “en el día” o en “solo media hora”, e incluso a través de páginas de compra y venta de productos y servicios. Algunos de estos centros son reconocidas instituciones médicas mientras que otros no lo son tanto.

Por eso, es necesario prestar atención al lugar a donde uno acude, pues el apto físico es algo más que un trámite o un papel firmado por un médico, que uno puede comprar. Es sumamente importante realizar el apto físico previo a realizar cualquier práctica deportiva. El mismo debe comprender: un interrogatorio, un examen físico y un electrocardiograma de reposo expedido por un especialista y actualizado anualmente.

Este documento no sólo permite conocer el estado de salud de las personas -si está sana o no-; también, evaluar qué nivel de esfuerzo está en condiciones de hacer. Y esto es clave para que al momento de comenzar una actividad física o deporte no se “sobre exija” al organismo, poniéndolo en riesgo. La consulta con el médico de cabecera resulta clave para detectar situaciones que pueden resultar riesgosas al hacer ejercicio y, así, el apto físico es la posibilidad de tener un control de la salud y de poner en práctica la medicina preventiva.

Ya no quedan dudas de la importancia del apto médico y la responsabilidad que cada uno tiene de no tomarlo como un trámite burocrático para evitar comprometer la salud. Es fundamental recurrir al médico de cabecera o al centro de salud más cercano para que el profesional nos interrogue, conozca nuestra historia familiar y, en función de ello, indique los estudios necesarios para evaluar nuestra aptitud física de manera seria e integral.

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