Menos humo y sal, pero más kilos

obesos

El sedentarismo y la obesidad en aumento.

Por Dr. Daniel Cassola

Recientemente el Ministerio de Salud de la Nación publicó los últimos datos de la Encuesta Nacional Sobre Factores de Riesgo. Tenemos buenas y malas noticias.

Empecemos por las malas. La cantidad de obesos en la Argentina aumentó más del 15 por ciento en los últimos cuatro años, y más del 42 por ciento en los últimos ocho: en la actualidad, más del 20 por ciento de la población es obesa y cerca del 60 por ciento tiene sobrepeso.

De la información publicada por la cartera sanitaria se desprende que la obesidad aumentó un 23,3 por ciento entre 2005 y 2009 y un 15,6 por ciento entre 2009 y 2013.

A su vez, la obesidad es mayor entre varones, donde llega al 22,9 por ciento, siendo de 17,9 por ciento entre las mujeres. La franja etaria con más obesos es la que va de 50 a 64 años, con 29,6 por ciento: casi una de cada tres personas.

Y la prevalencia va pareja con el nivel de instrucción: el 28,4 por ciento de los que tienen primaria incompleta es obeso, contra sólo el 15,6 por ciento de los recibidos en universidad o terciario.

En este contexto no sorprende que la actividad física haya disminuido: el 55,1 por ciento de la población incurre en “actividad física baja”, índice que era del 54,9 por ciento en 2009, y el 46,2 en 2005.

El sedentarismo afecta más a las mujeres (el 57,9 por ciento) que a los hombres (el 52,1 por ciento). Y también hay diferencias significativas según nivel de ingresos: el 55 por ciento de los que ganan menos de 4500 pesos por mes es sedentario, contra el 49 por ciento de los que ganan más de 10 mil.

Pero no todas son malas. Está visto que si nos proponemos cambiar algo y se realizan campañas y se publica información se puede lograr.

En este sentido, se ha registrado una baja en el consumo de sal. La proporción de gente que le agrega sal a la comida después de la cocción bajó significativamente en los últimos cuatro años: del 25 por ciento en 2009 al 17 por ciento en 2013.

Otra buena noticia es que, de a poco, continúa en disminución el consumo de tabaco. Bajó significativamente: del 29,7 por ciento de la población en 2005 al 27,1 en 2009 y el 25,1 en 2013.

Un último dato positivo indica que aumentó significativamente la proporción de los que dicen utilizar siempre cinturón de seguridad cuando circulan en auto: del 48 por ciento en 2005 subió al 63,8 en 2009 y al 69 por ciento en 2013.

Una primera conclusión que podemos obtener es que los índices sanitarios mejoran en aquellos rubros en los que se trabaja. Si bien falta mucho por hacer, desde muchos sectores de la sociedad se ha trabajado para concientizar sobre los riesgos de la sal y el tabaco. Es parece ser el camino a seguir.

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