Mes de Prevención del Suicidio: La depresión es una enfermedad

Existen determinantes biológicos, psicológicos, sociales y emergentes que pueden llevar a desarrollar esta patología mental que, con un temprano abordaje integral y el acompañamiento familiar y del entorno, tiene cura.

Por Dr. Daniel Cassola

El paradigma con respecto a la comunicación y el tema del suicidio ha cambiado en los últimos años. Hasta no hace mucho lo indicado era no abordar el tema con el objetivo de no incitar la producción de casos. Pero actualmente la política es hablar sobre la depresión, que es una enfermedad de graves consecuencias. En Argentina, en 2020, unas 2.872 personas perdieron la vida por muerte autoprovocada, de los cuales 2.342 eran varones, siendo la franja etaria de 20 a 24 años la que más fallecimientos concentró.

En este contexto, la afirmación escogida por los especialistas para septiembre, el Mes de Prevención del Suicidio, es la siguiente: “La depresión no es una reacción normal a una situación difícil de la vida; no es sólo estar triste; tampoco es una cuestión de carácter o de poca fortaleza; y, sobre todo, no es una elección. La depresión es una enfermedad generalmente influenciada por determinantes de tipo biológico, psicológico, social o emergente”.

Bajo la denominación ‘Busca el Sol’ y los hashtags #LaDepresiónTePasayPasa y #Depresiónsinestigma, la campaña busca visibilizar todos aquellos determinantes que pueden causar depresión y provocar un suicidio, y trabajar sobre ellos para dejar en claro que la depresión se trata y tiene cura.

De acuerdo con cifras de la propia OMS, la depresión es la principal causa de problemas de salud y de discapacidad a nivel global y, según las últimas cifras reportadas, se estima que más de 300 millones de personas viven con esta enfermedad en el mundo.

En la Argentina, un estudio epidemiológico realizado en 2018, del que participaron la Facultad de Medicina de la UBA, las universidades de California y también la de Harvard, con un total de 4 mil personas de 18 años y más, mostró que el 8,7% de los mayores de 18 (prácticamente 1 de cada 10) presentarán un trastorno depresivo mayor en algún momento de sus vidas.

“La salud mental continúa estando estigmatizada, fundamentalmente por la ignorancia; las personas tienen ideas distorsionadas respecto de las razones que motivan que alguien desarrolle un cuadro depresivo, por ejemplo. Esto se traduce en una gran cantidad de prejuicios: se cree que es una cuestión de voluntad, se le dice ‘ponete la pilas’, ‘salí a tomar sol y hacé ejercicio’. Hay que comprender que existen determinantes complejos para el desarrollo de esta enfermedad, se trata de una trama compleja de interacción de factores biológicos, genéticos, psicológicos y medioambientales que llevan a la depresión”, subrayó Marcelo Cetkovich, psiquiatra, director médico de INECO y vicepresidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP).

“La depresión es una enfermedad que afecta el ánimo, la concentración, la capacidad de disfrutar, la voluntad y la energía. Muchas veces, la sociedad en general considera que una persona que está deprimida podría salir adelante simplemente con voluntad y esto no es así”, explicó Teresa Torralva, psicóloga y jefa del Departamento de Neuropsicología de la Fundación INECO.

Cursar una depresión incrementa el riesgo de desarrollar otras problemáticas de gran impacto a nivel de la salud, como el consumo abusivo de sustancias o condiciones crónicas como una enfermedad cardiovascular. Por esto, los especialistas destacan la importancia de estar atentos a los determinantes que pueden favorecen la aparición de la depresión.

“Los determinantes de la depresión son complejos, por eso el foco tiene que estar puesto en detectarla lo más precozmente posible y tratar de intervenir para prevenir el sufrimiento”, aseveró Cetkovich.

Los expertos coinciden en que, a partir de considerar todos los determinantes de la depresión, se pueden realizar intervenciones importantes como hablar abiertamente de la salud mental, incluso desde las escuelas, para terminar con los estigmas. Por otra parte, consideran importantísimo entrenar también a los médicos generalistas o de familia para que puedan sospechar la depresión y derivar al paciente rápidamente con el especialista.

“Hay que buscar la forma de detectar si la persona que uno tiene cerca está desarrollando un cuadro depresivo y, si se sospecha que un ser querido está en un mal momento, hay que hablar: lo peor que le puede pasar a esa persona que está mal y está teniendo fantasías de muerte es sentirse sola”, concluyó Cetkovich.

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